Buenos Aires, 15 octubre (NA) — Brasil proyecta una cosecha récord de 354,5 millones de toneladas en 2026, impulsada por la soja y el maíz, aunque El Niño podría alterar los patrones de lluvia y aumentar los riesgos agrícolas, informó el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
La estimación del IBGE representa un aumento del 2,4 por ciento respecto a 2025, equivalente a 8,4 millones de toneladas adicionales, y reafirma el rol de Brasil como una de las principales potencias agrícolas del mundo.
El país prevé sembrar 83,2 millones de hectáreas, un crecimiento del 2 por ciento frente al año anterior, aunque la evolución por cultivo es desigual: hay avances relevantes en oleaginosas y retrocesos en algunos productos básicos y cultivos orientados al mercado internacional.
La soja sigue siendo el motor principal con una proyección de 175 millones de toneladas, un aumento interanual del 5,4 por ciento, lo que refuerza la importancia de Brasil en el mercado mundial de la oleaginosa tanto para aceite como para harina para alimentación animal.
El maíz es el segundo cultivo con una producción estimada de 143,3 millones de toneladas, un crecimiento del 1,1 por ciento respecto a 2025. No obstante, las perspectivas varían por ciclo: la primera cosecha subiría a 29,7 millones de toneladas (+15,5%), mientras que la segunda se ubicaría en 113,6 millones de toneladas (–2%).
La producción conjunta de soja, maíz y arroz concentra alrededor del 93 por ciento del volumen total previsto por el IBGE, lo que evidencia la fuerte concentración del sector en estos tres cultivos y su relevancia para el abastecimiento interno y las exportaciones.
En contrapartida, la producción de frijol, alimento fundamental en la dieta brasileña, potencialmente caerá un 6,6 por ciento.
Las proyecciones coinciden con el fortalecimiento de El Niño, fenómeno asociado al calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial que modifica la circulación atmosférica y puede alterar las precipitaciones en amplias zonas de Brasil.
Los efectos regionales son dispares: la zona sur puede sufrir lluvias excesivas, mientras que partes del norte y centro-sur enfrentan un mayor riesgo de sequía y temperaturas elevadas, factores que afectan la humedad del suelo, el desarrollo de cultivos y las fechas de siembra y cosecha.
El impacto climático también alcanza a la ganadería, ya que mayores temperaturas y menos lluvias pueden perjudicar pastizales y elevar los costos de producción.
Las autoridades brasileñas monitorean la evolución de El Niño para orientar medidas de prevención y adaptación, y los productores deberán ajustar sus calendarios agrícolas y estrategias de manejo conforme a las previsiones meteorológicas.






