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Irán ejecutó a otros tres manifestantes y ya son al menos 39 los ahorcados por las protestas de enero

Buenos Aires, 8 de noviembre (NA) — Las autoridades de Irán ejecutaron este domingo a tres hombres condenados por su presunta participación en acciones armadas durante las protestas antigubernamentales de enero pasado, con lo que ascendió a por lo menos 39 el número de personas ahorcadas por causas vinculadas con aquellas manifestaciones.

Los ejecutados fueron identificados como Hasán Divband, Hamid Kazemi y Reza Zanganeh, según informó la agencia Mizan, vinculada con el Poder Judicial iraní, que precisó que las sentencias fueron cumplidas después de su ratificación por el Tribunal Supremo.

Los tres hombres habían sido acusados de desarrollar operaciones en beneficio de Estados Unidos e Israel y de participar en ataques contra instalaciones públicas durante las protestas del 8 y 9 de enero en Karaj, una ciudad ubicada a unos 50 kilómetros al oeste de Teherán.

De acuerdo con la versión oficial, los condenados utilizaron armas de fuego, granadas de fabricación artesanal y bombas molotov, además de provocar incendios y daños en una subestación eléctrica que ocasionaron interrupciones del suministro.

Las autoridades iraníes sostuvieron que los acusados actuaron de manera coordinada y siguiendo instrucciones de grupos considerados hostiles por el gobierno.

En la misma causa, otras ocho personas recibieron penas de entre cinco y diez años de prisión, mientras que la Justicia dispuso la confiscación de los bienes de los tres ejecutados.

La organización Iran Human Rights, con sede en Noruega, confirmó las ejecuciones y denunció que los condenados fueron privados de las garantías de un juicio justo.

Según esa entidad, desde el 19 de marzo fueron ejecutadas al menos 39 personas por causas relacionadas con las protestas iniciadas a fines de diciembre de 2025 y extendidas durante enero de 2026.

Las manifestaciones comenzaron como reacción al deterioro de la situación económica y al aumento del costo de vida, pero rápidamente se transformaron en un movimiento de rechazo al sistema político iraní.

La respuesta de las fuerzas de seguridad dejó miles de muertos, aunque existen importantes diferencias entre las cifras oficiales y las difundidas por organizaciones independientes.

Mientras las autoridades iraníes reconocieron 3.117 fallecidos, la organización de derechos humanos HRANA, con sede en Estados Unidos, informó que las víctimas fatales superaron las 7.000.

El gobierno de Teherán atribuyó los episodios de violencia a grupos vinculados con Estados Unidos e Israel, mientras organizaciones internacionales de derechos humanos denunciaron una represión contra los manifestantes.

Las nuevas ejecuciones profundizaron la preocupación por la aplicación de la pena de muerte en Irán, uno de los países que registra mayor cantidad de ejecuciones a nivel mundial.

Agencia NA