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Murió Robert “Fats” Fernández, referente de la trompeta y figura central del jazz argentino

Buenos Aires, 7 enero (NA) – El trompetista Robert “Fats” Fernández, una de las figuras más respetadas del jazz argentino y referente indiscutido de la música popular urbana, murió este miércoles a los 88 años, según confirmaron allegados al músico. Nacido y criado en el barrio porteño de La Boca, Fernández desarrolló una trayectoria de casi cinco décadas marcada por la versatilidad, la potencia expresiva y un reconocimiento transversal que atravesó generaciones y estilos.

Fats Fernández tocaba la trompeta desde los seis años. Sus primeros pasos fueron en la banda de exploradores del Colegio Don Bosco, a metros de su casa. A los 14 comenzó a ganarse la vida con el instrumento y nunca dejó de hacerlo. Ese recorrido lo llevó a integrar el quinteto del Gato Barbieri, a ocupar durante años el rol de “trompetista latino” de la Georgians Jazz Band y a compartir escenarios con figuras como Ray Charles, Dizzy Gillespie, Chick Corea, Paquito de Rivera, Arturo Sandoval y los hermanos Marsalis.

Su sonido le valió apodos que condensaron el respeto que despertaba entre colegas: Dizzy Gillespie lo bautizó “Golden Sound” y Freddie Hubbard lo llamó “Mr. Chops”. Astor Piazzolla, en tanto, lo definió con una fórmula que se volvió legendaria: “el Troilo de la trompeta”, en alusión a su fraseo, su lirismo y su identidad porteña.

Lejos de encasillarse, Fernández construyó un repertorio donde convivían el jazz, el tango, compositores argentinos y piezas originales. “Yo soy un músico de esta ciudad, toco tango desde chico y el tango forma parte de mi vida. No veo por qué no pueda incorporarse al jazz el repertorio de la música popular argentina”, afirmó durante una entrevista que le realizó Página 12. Para él, el jazz no era un territorio elitista, sino una herramienta de libertad expresiva que permitía improvisar sobre múltiples tradiciones.

Docente comprometido, Fernández estudiaba y tocaba todos los días. “No me preocupa la perfección técnica. Si la música no se toca con el corazón, no es música, son notas”, repetía. Formó a varias generaciones de trompetistas y celebraba la aparición de nuevos talentos en la escena local, convencido de que “la creatividad nunca fue privilegio de una época”.

Grabó sus discos a partir de fines de los años ochenta en el sello Melopea, convocado por Litto Nebbia, a quien siempre reconoció por su confianza. También trabajó en música para cine, acompañó a artistas populares y participó en programas de televisión, sin prejuicios ni jerarquías. “Esto me tira”, decía, mirando su barrio, como quien mira un país entero.

La muerte de Robert “Fats” Fernández deja un vacío profundo en el jazz argentino, pero también una herencia sonora marcada por el compromiso, la identidad y una forma de tocar en la que, como él mismo decía, el corazón siempre estuvo primero. #AgenciaNA