Buenos Aires, 18 enero (NA) — Angelina Rodríguez es una obrera que se convirtió en asesina serial tras matar a su pequeña hija en 1993 y a su cuarto esposo en 2000, crimen que la sentenció a pena de muerte, aunque luego logró revertir esa condena por la de prisión perpetua.
Rodríguez ya se había divorciado de sus tres primeros maridos (Hector Gonzáles, Tom Fuller y Don Combs) y luego conoció a Juan Francisco “Frank” Rodríguez, un profesor de Educación Especial que trabajaba en un campamento en San Luis Obispo de California en abril de 2000.
A esa altura, la asesina había tenido dos hijas con su segundo marido y de acuerdo a una investigación, meses después de casarse con “Frank” sacó una póliza de seguro de vida de 250 mil dólares para él, por lo que empezó a planear su homicidio.
Angelina envenenó el té de su marido con adelfa, provocó un desperfecto en su secador de ropa para distraerlo y finalmente mezcló la bebida isotónica que tomaba su esposo con anticongelante.
Frank Rodríguez murió el 9 de septiembre de 2000 y la causa fue inicialmente clasificada como causa indeterminada pero la asesina solicitó la póliza pocos días después.
Ese hecho llamó la atención y se realizó una autopsia, cuyos resultados mostraron que fue intencionadamente envenenado.
Ante esta situación, Angelina fue detenida por asesinato en Paso Robles, California, en febrero de 2001.
En 2003, comenzó el juicio por el crimen de Frank, pero mientras la mujer estuvo en la cárcel la fiscal del caso descubrió que su hija de 13 meses, Alicia Fuller, había muerto de manera sospechosa en 1993.
Angelina aseguró que la nena se había ahogado con un chupete que venía defectuoso, pero los investigadores creyeron que le sacó el chupete y lo utilizó para asfixiar a Alicia.
En aquella oportunidad, la detenida había demandado al fabricante del chupete y le fue otorgada una indemnización de 700 mil dólares, además de una póliza de 50 mil dólares.
Si bien nunca se le imputó la muerte de su hija, esta evidencia fue presentada en su contra para demostrar que el motivo de esta mujer para el crimen era financiero.
En octubre de 2003, Angelina Rodriguez fue condenada por asesinato en primer grado, asesinato para beneficio financiero e intentar disuadir a un testigo.
El mes siguiente, el jurado recomendó la pena de muerte y finalmente fue sentenciada a muerte por inyección letal el 12 de enero de 2004.
En su sentencia, el juez de la Corte Superior del condado de Los Ángeles, William R. Pounders, declaró que mató a su esposo de una manera “excepcionalmente cruel e insensible” y que su culpabilidad había demostrado ser “una certeza absoluta”.
“En los últimos 20 años, nunca he visto un corazón más frío”, remarcó el magistrado.
A pesar de su condena y sentencia de muerte, Angelina aseguró que era “inocente” y que su esposo se había suicidado al ingerir anticongelante para matarse.
Rodríguez estuvo en el corredor de la muerte a la espera d eser ejecutada, pero en los últimos meses logró conmutar esa condena por la de prisión perpetua.
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