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El 2016 “mágico” de Maxi López: fútbol, familia y una vida en equilibrio

Buenos Aires, 20 enero (NA) — El 2016 quedó grabado en la vida de Maxi López como un año bisagra, intenso y cargado de significado. Así lo refleja la secuencia de imágenes que el propio exdelantero argentino compartió recientemente en el marco de un “challenge”.

Desde lo deportivo, aquel año mostró a un Maxi López plenamente vigente en el Calcio italiano. Con la camiseta del Torino FC, el delantero se consolidó como una pieza importante en la ofensiva del equipo turinés, ganándose el reconocimiento de la hinchada y reafirmando su lugar en una de las ligas más exigentes de Europa. Las imágenes dentro del campo de juego lo muestran activo, competitivo y protagonista, en un contexto que lo devolvió al primer plano del fútbol europeo. No por casualidad, muchos lo apodaron en ese tiempo como “la gallina de los huevos de oro” del Toro, un atacante confiable y con peso específico en el área rival.

Uno de los rasgos más recordados de ese período fue su cambio de imagen, con el pelo rubio platinado que se transformó en una marca registrada de aquella etapa. Un look audaz, llamativo y disruptivo, que Maxi no dudó en recordar con ironía y orgullo en su publicación. Ese estilo reflejaba también un momento de confianza personal y exposición, en el que se sentía cómodo dentro y fuera de la cancha.

Sin embargo, si algo atraviesa de punta a punta el recuerdo de 2016 es la paternidad. Las fotos junto a sus hijos —Valentino, Constantino y Benedicto— ocupan un lugar central y revelan el costado más íntimo del exfutbolista. Se los ve visitándolo en el estadio, vestidos con la indumentaria oficial del Torino, compartiendo la pasión desde las tribunas y viviendo el fútbol como un puente de unión. También aparecen escenas hogareñas, espontáneas, como selfies en la cama entre risas y gestos de complicidad, que muestran momentos de felicidad genuina y conexión familiar.

En paralelo, el álbum refleja un año de estabilidad sentimental junto a Daniela Christiansson. Las imágenes de ambos en eventos de gala, elegantes y sonrientes, contrastan con otras más cotidianas, frente al espejo o recorriendo paisajes europeos. Todo sugiere que 2016 fue un período de consolidación de la pareja, rodeados de amigos, familia y un entorno de contención que acompañó ese momento vital.

La foto grupal en una escalera, rodeado de afectos, sintetiza el espíritu de aquel año: celebración, compañía y disfrute. En un contexto mediático muchas veces turbulento, Maxi López aparece “blindado” por su círculo íntimo, enfocado en vivir intensamente cada faceta de su vida.

En definitiva, 2016 fue el año del equilibrio para Maxi López. Fútbol competitivo en Italia, una identidad personal fuerte, amor, paternidad y disfrute de la “dolce vita”. Un recuerdo que hoy, a la distancia, reaparece como un capítulo dorado, lleno de vida y significado, en la historia personal de uno de los delanteros argentinos más carismáticos de su generación.

LAS IMÁGENES DEL 2016 DE MAXI LÓPEZ

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