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Por qué la banda de sonido de Sinners puede provocar una nueva ola de interés por el blues

Buenos Aires, 22 enero (NA) – La película Sinners, dirigida por Ryan Coogler, no solo hizo historia al convertirse en el film con más nominaciones al Oscar en la trayectoria de la Academia de Hollywood, sino que además colocó al blues en el centro de la conversación cultural contemporánea. En un contexto dominado por el pop, el hip-hop y las plataformas digitales, la banda de sonido emerge como un fenómeno capaz de revitalizar uno de los géneros fundacionales de la música popular estadounidense.

Ambientada en el Delta del Mississippi de los años treinta, Sinners es un thriller sobrenatural que encuentra en la música su verdadero eje narrativo. Desde su concepción, Coogler entendió que el blues no debía ser un simple acompañamiento atmosférico, sino un personaje central. Para ello volvió a convocar a su colaborador habitual, el compositor y productor sueco Ludwig Göransson, quien junto a Serena Göransson —en su debut como supervisora musical— construyó una obra sonora que dialoga entre pasado, presente y futuro.

El resultado es una banda de sonido ambiciosa y profundamente orgánica, con 29 momentos musicales integrados a la acción sin convertir a la película en un musical tradicional. “Queríamos que la música se sintiera viva, cotidiana, como parte natural de la comunidad”, explicó Serena Göransson en entrevistas previas. Para lograrlo, el equipo se trasladó durante meses a Nueva Orleans, donde músicos y actores trabajaron codo a codo, muchas veces grabando interpretaciones en vivo durante el rodaje.

El punto culminante del film —y de su impacto cultural— es I Lied to You, canción original interpretada por Miles Caton, quien encarna a Sammie, un joven prodigio del blues. La pieza, nominada al Oscar a Mejor Canción Original, condensa en pocos minutos la evolución de la música negra estadounidense: del blues rural al rock, del funk al hip-hop, atravesando décadas de historia en una secuencia memorable.

I Lied to You no solo destaca por su potencia dramática y musical, sino por su valor simbólico. En la voz grave de Caton y en el uso del resonator Dobro Cyclops de 1932 —el mismo instrumento que su personaje lleva en pantalla— la canción conecta la raíz del Delta con las expresiones urbanas contemporáneas. Esa fusión es, para muchos analistas, la clave de su impacto entre públicos jóvenes poco familiarizados con el blues tradicional.

La banda sonora de Sinners reúne además a un elenco intergeneracional poco frecuente: leyendas como Buddy Guy -quien además tiene una aparición en la película- y Bobby Rush conviven con figuras actuales como Brittany Howard, Raphael Saadiq, Rod Wave y James Blake. También participan músicos provenientes de otros universos, como Jerry Cantrell (Alice in Chains) y Lars Ulrich (Metallica), reforzando la idea de que el blues atraviesa géneros y épocas.

Lejos de una mirada nostálgica, la propuesta musical del film presenta al blues como una fuerza viva, capaz de dialogar con el presente sin perder identidad. En ese sentido, la nominación de I Lied to You funciona como un reconocimiento institucional inédito para el género en décadas recientes, y abre la puerta a una posible revalorización dentro de la industria.

Para Ludwig Göransson, el objetivo es claro: “Quiero que los chicos salgan del cine con ganas de agarrar una guitarra”. Para Serena Göransson, el mensaje es aún más amplio: “El blues es la mayor contribución cultural de Estados Unidos al mundo. Está en todas partes, aunque muchas veces no lo reconozcamos”.

En tiempos donde la música parece fragmentarse en nichos cada vez más específicos, Sinners propone un regreso a la raíz como camino hacia el futuro. Y con los Oscar como amplificador global, el blues —ese lenguaje nacido del dolor, la resistencia y la comunidad— vuelve a hacerse escuchar con fuerza renovada. #AgenciaNA