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¿Qué es peor, la cura o el dolor?: “Casi Normales” deja la incógnita entre los espectadores

Buenos Aires, 23 enero (NA) – La relación entre la medicación y el bienestar, la salud y la enfermedad, la vida y la muerte, la familia y lo “normal”, todo esto encabeza la puesta en escena de “Casi Normales” en modalidad inmersiva, donde sentís los pensamientos y ves las lágrimas de los personajes.

La Agencia Noticias Argentinas presenció esta obra encabezada por Mela Lenoir (Diana Goodman), Roberto Peloni (Dan Goodman), Ema Giménez Zapiola (Natalie), Alex Munton (Daniel Goodman), Valentín Zaninelli (Henry) y la participación especial de Mariano Chiesa (Dr. Madden).

En este espectáculo inmersivo se vive y relata cómo una familia es atravesada por los problemas de salud mental tras la muerte de un hijo, la relación entre el abuso de psicofármacos y los intentos de suicidio. Por lo que, aquella madre tiene que aprender a convivir entre la vitalidad y la medicación.

“Lo real no es perfecto”, esta frase se manifiesta en la mirada grupal de los personajes que exigen el mandato de la normalidad para poder conformar una familia.

Aunque personajes como el de Peloni muestran a un padre que se encarga de recordar que “todo está bien”, mientras intenta llevar a una familia hacia adelante y que su esposa no se abrace a la angustia por su depresión infligida por su trastorno bipolar.

Pese a sus ganas, su esposa que es interpretada por Lenoir, le exige que comprenda que tomar sus remedios tiene un alto costo de vida. “Es estar muerto y respirar, es muy duro escucharte decir ¨vos podés¨”, estas palabras marcaban la realidad de Diana y la de muchas personas con bipolaridad.

Vértigo, temblores, sudoración, cosquilleos en las manos, poco apetito y bajo deseo sexual son solo algunos de los efectos secundarios que se manifiestan en el cuerpo por las pastillas; allí se preguntan ¿qué es peor, la cura o el dolor? cuando en vida solo se sabe sufrir y en el control hay cura pero infelicidad por no poder sentir emociones básicas.

Los del alrededor intentan sobrevivir a la vida de Diana. Su hija Natalie se intenta sumergir en su mundo para entenderla, pero ante el miedo escapa con Henry y pretenden fingir que “está todo bien”.

Daniel, además de representar la figura del hijo, encabeza la voz de la conciencia de Diana, como si solo él pudiera controlarla; ante esto, la protagonista toma decisiones abruptas en cuanto al vivir.

Nos describen que la normalidad y la familia Goodman no van de la mano: hay vergüenza por no ser normal, por no saber ponerse de pie sin un antidepresivo, por estar en un mundo que no es “convencional”. Te muestran el mundo de Diana pero también aprendés a sentir y vivir lo que padecen las personas con problemas de salud mental.

Nos proponen ser felices sin seguir el manual y que “siempre hay una luz”, siempre hay una salida y que no siempre es la “normal”, sino que es el camino “casi normal”.

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