Buenos Aires, 25 de enero (NA) — El movimiento en la Autovía 2 durante este verano refleja un cambio en los hábitos de consumo de los veraneantes, con una tendencia hacia viajes más frecuentes pero de menor duración.
Según los registros de los paradores ubicados en el partido de Castelli, el flujo de vehículos se ha vuelto más homogéneo a lo largo de la semana, aunque los picos de actividad se mantienen firmes entre los viernes y los lunes.
Bianca Lockey, responsable de Café Queeva -un emprendimiento de especialidad situado en el kilómetro 174-, señaló por Radio Rivadavia que en los días de mayor intensidad “la demanda se triplica, pasando de un promedio de 200 cafés diarios a picos de 600”, lo que evidencia la magnitud del tránsito hacia la Costa Atlántica.
“La quincena ahora es más corta; se labura distinto los fines de semana y los lunes”, explicó Lockey, quien observa desde su puesto estratégico cómo la Ruta 2 funciona como un termómetro de la temporada.
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, la dinámica actual muestra que el turista ya no solo busca la parada rápida y tradicional, sino que empieza a valorar espacios de mayor distensión. En este sentido, la propuesta de Lockey busca romper la inercia del viaje con un entorno natural de mesas bajo árboles y la posibilidad de parar con mascotas, transformando el descanso en la ruta en un “oasis” necesario antes de retomar el volante.
EVOLUCIÓN DEL PALADAR
En cuanto al producto, la barista destaca una evolución en el paladar del viajero argentino, que comienza a distinguir entre el café industrial y el de especialidad. “Lo que nos diferencia es la trazabilidad: sabemos de dónde viene el grano, quién lo cosechó y quién lo tostó”, afirma.
Lockey detalla que, a diferencia del café torrado -que se tuesta con azúcar para ocultar imperfecciones del grano-, el café de especialidad requiere una cosecha manual y cuidadosa en laderas de montaña, lo que justifica un costo más elevado y una calidad superior comprobable en cada taza.
Finalmente, la oferta para los turistas este verano incluye desde los clásicos cortados o flat whites hasta opciones más audaces para combatir el calor, como el café con agua tónica y naranja o el “afogato” con helado.
Ante las altas temperaturas en la ruta, Lockey recomienda evitar el café hirviendo y optar por un expreso corto o bebidas equilibradas que permitan apreciar los perfiles frutados del grano sin afectar la conducción.
“Nuestra intención es que la parada sea segura y placentera”, concluyó, enfatizando la importancia de que los conductores aprovechen estos espacios para descansar realmente y evitar las distracciones al volante. #AgenciaNA






