Buenos Aires, 2 de febrero de 2026 (NA) — El consumidor argentino, si bien está recuperando la confianza, lo hace a un ritmo más moderado que los demás países de América Latina medidos, pero no consigue abandonar el último lugar, debajo de México (55,2), Brasil (53,2), Colombia (51,7), Chile (49,2) y Perú (48,1).
Es dual: cauteloso en el presente, pero esperanzado en el futuro.
La mejora en los Índices de Trabajo e Inversión, sumada a la resiliencia del Índice de Expectativas, abre una ventana de oportunidad para las marcas que sepan interpretar este nuevo escenario, de acuerdo con las conclusiones de Ipsos a las que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
DATOS ALENTADORES
El último Índice Global de Confianza del Consumidor (ICC) de Ipsos, correspondiente a diciembre de 2025, trae datos alentadores para el mercado argentino.
Con un registro de 47,9 puntos, el índice general no sólo muestra una mejora de +1,0 punto respecto a noviembre de 2025, sino que también revela un cambio en el humor social que podría anticipar un nuevo ciclo de consumo.
Si bien el camino hacia una recuperación consolidada aún es largo, es fundamental analizar los matices detrás de este proceso.
El optimismo se ancla principalmente en las perspectivas a futuro. El Índice de Expectativas se mantiene robusto en 65,5 puntos, a pesar de una leve caída de -1,8 puntos.
Esto indica que, más allá de las dificultades del presente, los argentinos confían en que su situación personal y la del país mejorarán.
Este optimismo se ve reforzado por un notable crecimiento en la percepción sobre el empleo y la inversión.
El Índice de Trabajo creció +2,4 puntos y el Índice de Inversión aumentó +1,4 puntos, sugiriendo una mayor predisposición a realizar compras y asumir compromisos financieros.
Incluso la percepción sobre la Situación Actual, aunque sigue siendo el indicador más bajo con 35,7 puntos, mostró una mejora de +1,5 puntos.
LO QUE VIENE
En este contexto, cuatro claves para el inicio de año:
Conectar con la esperanza: Es momento de dejar atrás los discursos centrados únicamente en la crisis y comenzar a construir mensajes que inspiren confianza y se alineen con las expectativas de un futuro mejor.
Argumentar la inversión: Si bien la predisposición a la compra puede haber mejorado, el consumidor sigue demandando una clara propuesta de valor. Conectar comunicando de manera efectiva beneficios funcionales y emocionales de productos y servicios.
Segmentar el optimismo: No todos los consumidores recuperan la confianza al mismo ritmo. Es crucial identificar a aquellos segmentos que lideran este cambio de humor y dirigir hacia ellos estrategias específicas.
Construir relaciones a largo plazo: En un contexto de confianza incipiente, las marcas que logren establecer un vínculo genuino y empático hoy, también sentarán las bases para una lealtad duradera.
#AgenciaNA






