Buenos Aires, 3 febrero (NA) – Indicadores sectoriales preanuncian que durante diciembre también la actividad económica fue débil, con lo que acumulará 10 meses de estancamiento, según un reporte difundido por la Fundación Mediterránea.
De todas maneras, el nivel de actividad se ubica 4,1% por encima del nivel que tenía en noviembre de 2023, de acuerdo con la estimación oficial sin estacionalidad (contando estacionalidad, noviembre de 2025 versus noviembre de 2023 refleja un crecimiento de apenas 0,9%).
Si se examina la realidad de los principales sectores económicos, se tiene que durante 2025 los que más sufrieron fueron la actividad industrial (cayó 8,2%), el turismo asociado al ingreso de turistas extranjeros (-6,7%), el comercio (-4%) y la construcción (-2%), sostiene el trabajo elabrado por Marcos Cohen Arazi, responsable del área productiva, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
Salvo la comercial, esas actividades además son de las que habían mermado en 2024, por lo tanto, son también las que acumulan una situación más desfavorable en los últimos dos años.
“Como fue siendo visible durante la mayor parte del año, los sectores dinámicos fueron los vinculados a intermediación financiera (+14,2%), minería (+6,9%) y agro (+4,8%). Como estos tres sectores también habían tenido un muy buen desempeño en 2024, a diferencia de la mayor parte de la economía, son además los que acumulan el mejor desempeño en los últimos dos años”, indicó el trabajo.
Sobre el final del año puede sumarse una cierta recuperación del turismo (+7,6%, empujado por repunte del turismo interno), en especial después de las elecciones.
A continuación, se refleja el ordenamiento del crecimiento del nivel de actividad en los últimos dos años. En los extremos, reflejan la misma realidad que en 2025: los sectores en positivo son intermediación financiera, minería y agro; y los que están en negativo son el turismo internacional, construcción, industria (líneas más abajo se examina en detalle según subsectores industriales), electricidad agua y gas y comercio.
El caso de la actividad industrial, refleja los vaivenes de la competitividad cambiaria, por un lado, y también los problemas de competitividad estructurales, el impacto de la mayor apertura económica, que afectan tanto a la manufactura como a otros sectores expuestos a fuerte presión competitiva.
“Es interesante señalar que la actividad industrial también manifiesta tres fases marcadas durante la era libertaria. Durante los primeros 5 meses la producción industrial cayó 11%, marcando una primera fase similar a la de la economía en su conjunto”, señala el reporte.
Luego, en una segunda fase se recuperó rápidamente durante los siguientes 7 meses hasta alcanzar el nivel de actividad de noviembre 2023.
Sin embargo, la tercera fase resulta marcadamente contractiva y ya acumula una caída de 6% en el nivel de producción.
Mientras la actividad económica general se encuentra en una fase de estancamiento, la industria manufacturera se encuentra en una fase recesiva.
Cuando se examina la realidad industrial en detalle, son apenas 4 subsectores (de 16 subsectores principales) los que tuvieron mejoras en el nivel de actividad en 2025.
Se trata de otros equipos de transporte (+7,4%), refinación de petróleo y combustibles (+5,6%), productos de tabaco (+4,6%), madera, papel, edición e impresión (+1,5%). El resto de los sectores industriales disminuyeron su nivel de actividad en 2025.
El caso más extremo es el de la producción textil (-27,9%), y le siguen la producción de vehículos (-18,8%), productos metálicos (-15,7%), máquinas y equipos (-14,4%) y prendas de vestir (-13,1).
Según este indicador, en promedio la producción industrial cayó 5,9% entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025.
El trabajo sostiene que existen fuertes contrastes entre lo que pasó en 2025 y lo que había pasado en 2024. Hay subsectores que habían caído en 2024 y se recuperaron en 2025, y otros donde ocurrió lo contrario.
Los que manifiestan un doble golpe, es decir, que cayeron en 2024 y 2025, fueron más de la mitad, destacándose por la magnitud acumulada de caída: productos textiles, productos de metal, productos caucho y plásticos, vehículos automotores y afines y productos minerales no metálicos (muchos vinculados a la construcción).
Entre los sectores que se encuentran en mejor situación relativa se encuentran, la refinación de petróleo y derivados (creció 7,6% en su nivel de producción), la producción de alimentos y bebidas (+4,6%), otros equipos de transporte (+1,5%) y productos de tabaco (+1,3%).
Y entre los sectores con mayores mermas en su producción se cuentan los que afrontaron un doble golpe (caída en 2024 y 2025) y a ellos se suman prendas de vestir, cuero y calzado, industrias metálicas básicas, muebles y colchones y maquinaria y equipos (caen más de 5%).
De acuerdo con las cifras examinadas, surgen claros ganadores y perdedores a partir del reordenamiento macroeconómico iniciado por la conducción económica actual.
También resulta clara la debilidad de la economía para sostener el crecimiento económico más allá de la recuperación económica que ocurrió principalmente durante la segunda parte de 2024.
“Avanzar en reformas y en consensos básicos que ayuden a acelerar las inversiones y las exportaciones sigue siendo una materia pendiente, más allá de los progresos realizados hasta el momento. Avanzar en esa dirección es condición necesaria para el incremento sostenido en el nivel de ingreso de la economía, lo que implicaría ingresar en una etapa virtuosa para la producción de la mayor parte de los sectores económicos”, indicó el informe.
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