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La enfermedad autoinmune que afecta al intestino y suele confundirse con colon irritable

Buenos Aires, 19 mayo (NA) – La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) es una dolencia inmunomediada que, según cómo se manifieste, puede presentarse como enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa y la primera de ellas puede afectar cualquier parte del aparato digestivo -desde la boca hasta el ano-, aunque suele aparecer con mayor frecuencia en el intestino delgado y el colon, comprometiendo todas las capas de la pared intestinal.

En tanto, la colitis ulcerosa, en cambio, afecta exclusivamente al colon y al recto, provocando inflamación en la capa más superficial del intestino y puede generar úlceras y sangrado, según indicó un informe del Hospital de Clínicas al que accedió la Agencia Noticias Argentinas y que señaló además que, en el marco del Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), desde este centro de salud, los especialistas buscan generar conciencia sobre esta patología, que suele confundirse con otros trastornos digestivos, especialmente con el Síndrome de Intestino Irritable y, por eso, muchas veces se diagnostican tardíamente.

“Todo paciente que tenga diarrea crónica o con sangre, dolor abdominal o pérdida de peso, debería hacer una consulta médica. Es súper importante no retrasar el diagnóstico porque es una enfermedad que sin control y tratamiento puede generar complicaciones afectando considerablemente la calidad de vida del paciente”, advierte la Dra. Olga Quintero, médica de planta de la sección de EII del Servicio de Gastroenterología (M.N 145.474).

Quintero señala que muchas veces el diagnóstico se demora porque estas patologías suelen confundirse con trastornos funcionales. Para llegar a un diagnóstico adecuado se requiere una combinación de criterios clínicos y estudios específicos. “No hay un solo criterio para el diagnóstico. Hay tres pilares: la clínica, los laboratorios y la colonoscopia con biopsia”, detalla Quintero.

Además, la especialista señala que en los últimos años aumentaron las consultas y derivaciones vinculadas a estas patologías, un fenómeno que podría estar asociado, entre otras cosas, a la industrialización y a los cambios en el estilo de vida. En ese sentido, advierte que uno de los factores que puede empeorar los brotes es el consumo de alimentos ultraprocesados.

“Lo más recomendado es adherirse a la dieta mediterránea (basada en alimentos de origen vegetal y grasas saludables) porque se ha demostrado que los ultraprocesados son proinflamatorios”, explica. Asimismo, destaca que otro factor de riesgo es el uso indiscriminado de antibióticos.

LOS TRATAMIENTOS

Si bien la enfermedad no tiene cura, existen actualmente tratamientos que permiten controlar los síntomas, desinflamar el intestino y mejorar la calidad de vida. En ese sentido, Quintero subraya la importancia de acompañar y contener a quienes reciben este diagnóstico, y destaca que, con detección temprana, seguimiento médico y un tratamiento adecuado, muchas personas pueden llevar una vida plena.

“El paciente no tiene que entrar en pánico porque cada vez hay más herramientas para una medicina personalizada y más posibilidades de tratarla de manera oportuna. El futuro es esperanzador”, concluye la especialista.

EN ARGENTINA, 1 DE CADA 2 PERSONAS CON EII TUVO DIFICULTADES PARA ACCEDER A LA MEDICACIÓN

La EII afecta a personas jóvenes e impacta en su capacidad laboral, vida social y calidad de vida, mientras que pueden padecerla de igual manera hombres y mujeres y, si bien su pico de aparición se observa en adultos jóvenes (segunda y tercera década de la vida), entre un 20 y 30% de los pacientes son diagnosticados en la edad pediátrica, observándose cada vez más pacientes en esta población.

“Estas enfermedades que no se ven, son difíciles de explicar. Para muchos pacientes resulta difícil encontrar las palabras para explicar por qué deben ausentarse de la escuela o el trabajo, por qué deciden no participar en encuentros sociales, o interrumpen una conversación de repente. Hablar de una enfermedad que no se ve, que pocos conocen, repetir que no es causada por la comida ni es psicosomática, puede ser frustrante y desgastante”, explica Luciana Escati Peñaloza, presidente de Fundación Mas Vida de Crohn & Colitis Ulcerosa.

Este año, la Federación Internacional de Asociaciones de Crohn y Colitis Ulcerosa (IFCCA), impulsa una campaña global que pone el foco en una barrera crítica: el acceso. La atención de calidad para la enfermedad inflamatoria intestinal no debería depender del lugar donde vive una persona, debe ser accesible, oportuna y equitativa para todos. Muchos pacientes enfrentan largas demoras, opciones terapéuticas limitadas o, directamente, la falta de acceso a la atención.

En esta línea, se realizó una encuesta nacional con el objetivo de identificar las barreras actuales que enfrentan las personas con EII en el sistema de salud argentino. Esta encuesta se llevó a cabo entre octubre y noviembre de 2025, participaron 225 personas de distintas regiones del país y la misma reveló que 1 de cada 2 personas con enfermedad inflamatoria intestinal tuvo dificultades para acceder a su medicación durante el último año.

Las barreras económicas aparecen como uno de los principales obstáculos: el 44% de los encuestados debió afrontar gastos de bolsillo por servicios que antes estaban cubiertos, mientras que el 35% postergó o suspendió consultas médicas por motivos económicos y el resultado final de esta cadena de obstáculos es la no adherencia.

En tanto, un 7% de los pacientes admite no estar siguiendo el tratamiento indicado por su médico. Las razones confirman las dificultades en el acceso: en el 47% de ellos, su plan de salud no lo cubre y no puede pagar de bolsillo el medicamento, y otro 20% no logra que su cobertura de salud lo autorice.

Las dificultades de acceso también impactan en la salud mental y la calidad de vida: 7 de cada 10 pacientes manifestaron mayor estrés por problemas económicos relacionados con su EII, y el 69% experimentó síntomas de ansiedad o depresión vinculados con estas dificultades.

Con respecto a la situación actual referida a su EII y la atención médica, los sentimientos que dominan la experiencia del paciente son incertidumbre (51%) y preocupación (48%). Además, casi el 60% de los encuestados tuvo que modificar su rutina diaria en el último año debido a la progresión de su enfermedad.

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