Buenos Aires, 27 mayo (NA) – La gestión de Ramón Lanús en San Isidro acumula más de 40 días sin resolver la crisis del transporte urbano, luego de la caída del servicio de colectivos que dejó a barrios enteros con menos conectividad.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el conflicto gira en torno a la línea 707, cuya caducidad abrió una disputa política y administrativa que todavía no se tradujo en una solución concreta para los usuarios.
Desde el peronismo local acusaron al intendente de “seguir mintiendo” y advirtieron que no existe un acuerdo cerrado con la Provincia para ordenar el servicio, mientras sectores vinculados al possismo hablaron de desidia.
El problema también golpea a los trabajadores: choferes quedaron en una situación de incertidumbre laboral, con versiones sobre despidos, recontrataciones y falta de certezas sobre la continuidad del esquema.
La postal es incómoda para Lanús: San Isidro sube tasas, discute déficit, cierra espacios y ahora tampoco logra resolver un servicio básico como el colectivo barrial.
La pregunta es simple: cuánto tiempo más pueden esperar los vecinos cuando moverse dentro del propio distrito depende de una pelea política sin cierre.
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