Buenos Aires, 4 junio (NA) — El jefe de enfermeros, Mariano Perroni, y la jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Edith Forlini, declararán el martes 9 de junio en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona.
Fuentes cercanas a la investigación dialogaron con la Agencia Noticias Argentinas y consignaron que Perroni accederá a responder preguntas de las partes, mientras que Forlini se limitará a contestar interrogaciones de sus defensores Nicolás D’Albora y Agustín Varela.
Se trata de dos de los profesionales que intervinieron en la internación domiciliaria del paciente en el barrio cerrado San Andrés, en el partido bonaerense de Tigre.
Además, participaron del grupo de WhatsApp “Tigre”, integrado por el médico clínico Pedro Di Spagna; los acusados Ricardo Almirón y Dahiana Gisela Madrid; el neurólogo Jorge Macía; el kinesiólogo Nicolás Parente; administrativos de la cobertura médica privada Enrique Barrio y Germán Dornelli (que declararon el martes), y los enfermeros Tamara Mansilla, Cintya Córdoba, Aldo Arnez Zenteno, Daiana Cáceres y Roxana Tomaselli.
EL PEDIDO DE DETENCIÓN DE UNA TESTIGO
El abogado Fernando Burlando pidió la detención de una empleada administrativa de Medidom, la empresa de cuidados domiciliarios contratada por Swiss Medical para proveer los servicios al astro argentino en el country San Andrés, por supuesto falso testimonio.
Fuentes judiciales informaron a NA que el representante legal de Dalma y Gianinna Maradona solicitó el arresto de Nelsa Marilyn Pérez por responder con evasivas las preguntas de las partes.
Los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón dictaron un cuarto intermedio para deliberar, al tiempo que luego no dieron lugar al planteo del querellante.
“No le dieron bola. Sobreactuó Burlando para salir a hablar después”, consignaron los allegados al caso ante la consulta de NA.
La supuesta contradicción en la que incurrió Pérez se vincula con una cuestión “semántica”, cuando los fiscales la interrogaron acerca del rol de Medidom. La testigo respondió que se dedica a “cuidados domiciliarios” y “no internaciones domiciliarias”, una situación similar que ocurrió en el primer juicio anulado como consecuencia del documental Justicia Divina -protagonizado por la ex magistrada Julieta Makintach-.
Nelsa se retiró de la sala y Gaig le recriminó a Burlando haber peticionado el arresto delante de la testigo, mientras que le exigió al fiscal Patricio Ferrari no referirse al debate anterior porque “todas las partes están contaminadas”.
“No se advirtió una manifestación deliberadamente mordaz como para imputarle el delito de falso testimonio y mucho menos para ordenar su detención”, expresó el titular del Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7 de San Isidro.
Pérez regresó a sentarse frente al estrado y recordó que se había solicitado la asistencia de un médico clínico -Pedro Di Spagna- una vez por semana a la residencia del country. El profesional concurrió el 12 de noviembre y el 18, que se dirigió junto a un nutricionista, no fue recibido por Maradona, citó la administrativa: “No los dejaron pasar”.
A su vez, recordó que la familia solicitó la presencia de enfermeros durante 24 horas -“preferentemente hombres”- y un neurólogo cada 15 días, al tiempo que señaló que Forlini era el “nexo” entre los seres queridos del ex jugador, la prepaga y los médicos tratantes (Luque y Cosachov).
Luego fue el turno de Walter Espeche, un asesor médico de Swiss Medical con jurisdicción en la ciudad de La Plata, quien, el 4 de noviembre de 2020, recibió un pedido para la realización de una internación domiciliaria del astro argentino por parte de la psiquiatra Agustina Cosachov.
Sin embargo, ese hecho no se concretó ya que Diego fue derivado de la Clínica Ipensa (nosocomio al que acudió para realizarse unos estudios de rutina) al sanatorio Olivos, donde lo intervinieron quirúrgicamente por el hematoma subdural.
El auditor de terreno precisó que, tras la orden de su superior, “dejó de intervenir” porque el tratamiento de Maradona continuó en zona norte.






