Buenos Aires, 17 junio (NA) — En un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados, el oficialismo logró hoy firmar dictamen de mayoría al proyecto de ley que busca la autorización del Congreso para ejecutar un plan de pago a dos holdouts que mantienen títulos de la deuda defaulteada del 2001.
Con 42 firmas, la iniciativa que refrenda los acuerdos de conciliación alcanzados por el Estado nacional con Bainbridge ltd. y el grupo de acreedores encabezado por Attestor Value Master Fund quedó lista para ser votada (y convertida en ley) en la próxima sesión de la Cámara de Diputados, prevista para el miércoles que viene.
Al comenzar la reunión, el presidente de la comisión de Presupuesto, Bertie Benegas Lynch, explicó que la deuda con Bainbridge a desembolsar asciende a 171 millones de dólares mientras que la deuda con el grupo Attestor es de 104 millones de dólares.
Advirtió asimismo que en caso de incumplimientos existe la amenaza concreta de embargos sobre acciones de YPF, el Banco Nación y Aerolíneas Argentinas.
“Si no se aprueba el acuerdo conciliatorio podría caerse”, alertó Benegas Lynch que recordó que el plazo vence el 30 de junio.
Al plenario de comisiones concurrieron para defender el proyecto el procurador del Tesoro de la Nación, Sebastián Amerio, y el secretario Legal y Administrativo del Ministerio de Economía de la Nación, Juan Ignacio Stampalija.
Éste último destacó que “estos acuerdos se relacionan con dos juicios de muchos años, con acreedores que no entraron en ninguno de los canjes que se hicieron”.
“Son los últimos grandes grupos de holdouts que quedan. Todos tenían sentencia firme desde hace años y estaban intentando ejecutarlas”, informó.
El funcionario ponderó que el acuerdo alcanzado es “muy beneficioso” para el país porque se consiguió con una “reducción sustancial” de la deuda, que en el caso de Bainbridge supone una quita del 30% sobre el monto, y en el caso de Attestor del 35%.
Aseguró que con estos desembolsos “desaparecen” las amenazas de embargos sobre activos soberanos, y garantizó que los acuerdos no le abren la puerta a ningún reclamo legal por parte de holdouts.
Stampalija señaló que los acreedores asumen el compromiso de no litigar por ningún bono anterior al default y “queda completamente cerrado este capítulo” de la deuda defaulteada del 2001.
“Estos son los únicos holdouts con sentencia firme y cerraríamos esto de una vez y para siempre”, finalizó.
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