Buenos Aires, 19 junio (NA) – La Biblioteca Nacional de Francia (BnF) anunció el hallazgo en París de un manuscrito autógrafo inédito de Wolfgang Amadeus Mozart que contiene siete piezas para flauta y arpa nunca interpretadas hasta ahora, además de valiosa información sobre la última estancia del compositor en la capital francesa, en 1778, y sobre su actividad como docente.
El cuaderno, de 44 páginas, fue descubierto por el conservador François-Pierre Goy mientras revisaba un lote de una veintena de manuscritos anónimos antes de su jubilación. Según la BnF, se trata de un hallazgo de “primer orden” que fue validado por especialistas de la Fundación Mozarteum de Salzburgo tras un proceso de peritaje concluido a finales de abril.
Las siete composiciones inéditas, que suman alrededor de 20 minutos de música, serán interpretadas por primera vez este domingo durante la Fiesta de la Música en Francia, en un concierto a cargo de la Orquesta Filarmónica de Radio France. La ejecución estará a cargo de la flautista Mathilde Caldérini y el arpista Nicolas Tulliez, quienes ensayaron las partituras en los últimos días.
El director de la BnF, Gilles Pécout, calificó el descubrimiento como “mayor” y afirmó que el manuscrito permite conocer mejor la faceta de Mozart como profesor, al tiempo que documenta con mayor precisión su última estadía en París.
El cuaderno reúne una docena de ejercicios y lecciones de composición que el músico austríaco impartió entre mayo y julio de 1778 a Marie-Louise-Philippine de Bonnières de Guînes, hija del duque de Guînes y destacada arpista de la época.
De acuerdo con los especialistas, las siete piezas muestran el método de enseñanza del compositor. Todas parten de una idea musical de Mozart y combinan, en diferentes proporciones, la escritura del maestro y la de su alumna. En algunos pasajes, Mozart redactaba la parte del arpa y dejaba que ella completara la de flauta; en otros, ambos intercambiaban los roles.
La autenticidad del manuscrito comenzó a tomar forma a partir del análisis de la caligrafía, que presentaba rasgos característicos del compositor, como la forma de las claves de sol y de fa. Posteriormente, la comparación con otros autógrafos digitalizados y el estudio del papel —de fabricación francesa y con los mismos sellos que una copia del Concierto para flauta y arpa encargada por el duque de Guînes— reforzaron la atribución.
El hallazgo aporta un nuevo testimonio de la producción de Mozart durante uno de los períodos menos documentados de su carrera y suma un conjunto de obras desconocidas al repertorio del compositor, que serán escuchadas por primera vez casi dos siglos y medio después de haber sido escritas.
Agencia NA






