Buenos Aires, 24 de junio (NA) — Entre viñedos, caminos rurales y olivares centenarios de Maipú se encuentra uno de los secretos mejor guardados de Mendoza. Allí funciona Olivícola Laur, una empresa nacida en 1889 que consiguió un logro que parecía reservado exclusivamente para Europa: producir algunos de los mejores aceites de oliva virgen extra del planeta.
Aunque el vino suele llevarse todos los flashes cuando se habla de turismo mendocino, cada vez más viajeros descubren que al pie de la Cordillera de los Andes también se elabora un producto como el aceite de oliva capaz de competir con las etiquetas más prestigiosas de España, Italia o Grecia.
La historia comenzó 1889 con Francisco Laur, un inmigrante francés que llegó a la región buscando las mejores tierras para el cultivo del olivo. Su visión y su compromiso con la calidad artesanal sentaron las bases de una empresa que más de 135 años después sigue marcando el rumbo de la olivicultura argentina.
Con el paso de las décadas, Laur evolucionó sin perder su esencia. Tras incorporarse a Familia Millán, la compañía combinó sus olivares históricos con tecnología de última generación y una estrategia enfocada en la excelencia, lo que le permitió posicionarse entre las mejores del mundo.
El reconocimiento internacional no tardó en llegar. En 2021, 2022 y 2023 Laur fue elegida como la mejor olivícola del planeta por el EVOO World Ranking, considerado uno de los sistemas de evaluación más prestigiosos de la industria del aceite de oliva virgen extra.
LA OLIVÍCOLA ARGENTINA QUE HIZO HISTORIA
El logro tuvo un valor especial porque Laur se convirtió en una de las primeras olivícolas fuera de Europa en alcanzar el primer puesto de este ranking internacional, superando a productores históricos de España, Italia, Portugal, Grecia, Turquía y Túnez.
Según detalló el comité del EVOO World Ranking, la empresa mendocina logró destacarse por la calidad sostenida de sus productos en los concursos más exigentes del mundo, consolidando una performance que la llevó a lo más alto del sector.
Actualmente produce más de 600 toneladas de aceite de oliva virgen extra por año, equivalentes a cerca de un millón de botellas, y exporta parte de su producción a mercados como Estados Unidos, China, Corea del Sur, Uruguay, Paraguay, Costa Rica y Ecuador.
Entre los aceites de oliva que forman parte del portfolio de la Olívicola Laur se destacan:
* Alto en Polifenoles
* Gran Laur
* Gran Mendoza
* Blend de Terroir
* Laur Virgen Extra
* Altos Limpios
* Arbequina
* Cruz de Piedra
* Medrano
La calidad de estos productos le permitió acumular más de 624 premios internacionales durante la última década, una cifra que la posiciona entre las olivícolas más galardonadas del mundo.
TURISMO ENTRE OLIVARES CENTENARIOS
Ubicada sobre la calle Videla Aranda al 2850, en Cruz de Piedra, Maipú, Mendoza la Olívicola Laur también se transformó en uno de los polos más atractivos del turismo gastronómico mendocino. Abre de lunes a sábado de 10 a 18 y se debe reservar previamente vía online para concurrir.
La empresa ofrece visitas guiadas para conocer los olivares, la acetaia, la planta de elaboración y los procesos que intervienen en la producción del aceite de oliva virgen extra. Los recorridos son acompañados por especialistas y permiten descubrir los secretos detrás de cada botella.
Quienes visitan la finca pueden optar por distintas experiencias. La más accesible es “Experiencia entre olivos y balsámicos”, una visita guiada por la olivícola y la acetaia con una duración aproximada de 45 minutos y un valor desde $12.000 por persona.
Para quienes buscan profundizar en aromas y sabores, “Sabores del Terroir” suma una degustación guiada de aceites de oliva virgen extra y acetos balsámicos acompañada por productos regionales y una copa de vino mendocino. La actividad dura alrededor de una hora y cuesta desde $26.000 por persona.
Una propuesta más exclusiva es “El Arte de los Sentidos”, una experiencia de una hora y veinte minutos que incluye una cata de cuatro aceites de oliva, cuatro acetos balsámicos, productos regionales y vinos seleccionados. Su precio parte de los $40.000 por persona.
Por último, “Laur + La Picnicerie” combina la visita guiada y la degustación con un almuerzo de tres pasos que incluye empanada, ojo de bife con guarnición, postre y bebidas. Tiene una duración aproximada de dos horas y un valor desde $58.000 por persona.
Entre olivares centenarios, montañas nevadas y algunos de los mejores aceites de oliva del planeta, Laur logró construir una propuesta que combina historia, gastronomía y turismo. Un rincón mendocino que todavía permanece fuera de los grandes circuitos masivos, pero que para muchos viajeros ya es una parada obligada.
Agencia NA






