Buenos Aires, 25 junio (NA) — La dirigente de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), Georgina Orellano, fue detenida junto a otras tres mujeres cuando se manifestaban por la muerte de una compañera. En este marco, denunciaron violencia policial y una de ellas aún no recuperó la libertad.
Mientras Orellano y Victoria Arriondo fueron liberadas en las últimas horas, Estrella Sangama continúa detenida luego de que se manifestaron frente a un hotel, donde había fallecido su compañera Rachel, lo que consideraron una muerte dudosa.
Fuentes cercanas a la Asociación informaron a la Agencia Noticias Argentinas que Estrella permanece en la Alcaidía Comunal 1 luego de que la aprehensión se produjo “ayer, cerca de las 22.00 en una acción de visibilidad que realizaban al despedir a una compañera fallecida”. En la misma línea, detalló: “Al finalizar, se retiraron del lugar y comenzaron a ser perseguidas por la policía que, incluso en el caso de Georgina, la siguió hasta su casa”.
Según el relato, Orellano “solamente estaba con Victoria en el momento de la detención, mientras que a Estrella la detuvieron en la vía pública”. En tanto, añadió: “Según comentan compañeras que estaban en el lugar, a Estrella la desnudaron en el momento de la requisa, mientras que Victoria atravesó una detención muy violenta, tuvo un episodio de convulsiones y fue muy agredida por la policía”.
Tras salir de la alcaidía, la secretaria de AMMAR se vio envuelta en abrazos y entre gritos que vociferaban “siempre con las putas, nunca con la yuta”. En medio de la gente, se expresó: “Ojalá que cada vez que una de las nuestras caiga, también se junte esta gente. Porque caen presas, son violentadas y detenidas todos los días. Hay que generar mucha más conciencia”.
“Agradezco y queremos que estén cuando salga Estrella y muchas compañeras nuestras que, en silencio, transitan la violencia y la represión policial. Que este abrazo sea mucho más colectivo porque hay compañeras que están adentro en condiciones de hacinamiento y precariedad, con hambre y represión”, continuó Orellano.
La dirigente recordó: “Nos encontrábamos en el hotel, que está en la calle Avenida Garay al 1200. Nos manifestamos para pedir justicia porque a las 4.00 de la mañana nos enteramos por un grupo de WhatsApp que, en el pasillo del primer piso, el SAME había constatado el fallecimiento de nuestra compañera Rachel”.
Tal como relató, se trata de “una compañera trans, de la Casa Roja, migrante de Perú”. En este sentido, profundizó: “Los relatos que nos daban, tanto el informe policial como los testimonios que nos brindaban los vecinos, eran contradictorios”.
“El primer relato de la policía acusaba que ella se había pasado de merca y, por tanto, ‘se la buscó’. No nos cerró porque Rachel no tenía consumos problemáticos. Intentamos hablar con el encargado del hotel, vecinos y vecinas. Reconstruimos que tres pibitos en situación de calle y con consumos problemáticos le pusieron algo en la bebida que compartían, para robarle, y se pasaron de mambo”.
“Es una situación muy difícil para nosotras porque queremos justicia para Rachel. Ante este pedido, nos convocamos en la puerta del hotel para que no vuelva a pasar. Prendimos velas porque es un ritual que hacemos siempre, así despedimos a nuestras compañeras muertas. En ese momento, alguien del hotel salió y colgó un cartel que decía ‘Habitación disponible’. Eso, para nosotras, fue un claro ejemplo de la sociedad rota”, remarcó.
Además, sostuvo que esta situación: “Implica que limpian el piso de la sangre de la travesti y la ponen disponible nuevamente para que otro venga con la plata y entre. Como si nuestra vida no tuviera valor”. Así que no fue un gesto al pasar: “Frente a esa provocación que sentimos, reconozco que encendimos un tacho de basura”.
“No puede ser: todo el operativo violento y desmedido, donde nos golpearon, me detuvieron dentro del hall del edificio de mi casa y nos agredieron. Les importa más la vida de un tacho que la de nuestras compañeras”, cerró.
Agencia NA






