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La testigo clave del caso Agostina confirmó que al bar Wachitas iba “gente del poder” y que dos de las detenidas trabajaban allí

Buenos Aires, 28 junio (NA) — Una testigo clave del caso que investiga el presunto femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en la ciudad de Córdoba, reveló que al bar Wachitas concurría “gente de poder” y allí trabajaban dos de las detenidas.

Se trata de Carla, una ex trabajadora sexual de ese lugar administrado por Soledad Andreani, imputada por encubrimiento agravado.

En una entrevista exclusiva con la Agencia Noticias Argentinas, la joven narró su dura historia de vida: comenzó a drogarse desde muy joven, su madre la llevó a un instituto de menores, el abuelo la sacó y luego “agarró peor, como con dolor”, al tiempo que su progenitora la abandonó a sus 16 años: “Fue lo que me destruyó”.

“Fueron las drogas y la noche… trabajé mucho tiempo con el clan Moyano (en el bar Rapoza). Después, por un compañero de la noche conocí y fui a ese bar (“Wachitas”) porque a él le encantaban las bandas rockeras, donde habrán sido tres o cuatro fines de semana hasta que se me acerca a la mesa esta chica (Andreani) y empezamos a charlar”, sostuvo.

Carla recordó que Soledad le preguntó a qué se dedicaba y le respondió que era trabajadora sexual: “Me ofreció trabajar con ella, me contó cómo era la modalidad, que los tipos eran gente de plata, de poder, se podía ganar bien depende el servicio que uno hiciera”.

La testigo señaló que esos clientes podían ser “políticos o empresarios” porque vestían “trajes, jeans, zapatos en punta de cuero, camisas y lentes” y tenían “bigotes o barbas” aunque “nunca supo sus nombres ni quiénes eran”.

En este sentido, la joven de 31 años reconoció que los recitales eran la “pantalla” y “nosotras hacíamos nuestra parte”: “Los tipos tenían un carguito lindo. Yo estuve aproximadamente entre 2020 y 2023 aunque no frecuentaba mucho. Iba los viernes y sábados, todo era dependiendo cómo me había ido porque yo tenía mis clientes por teléfono”.

“Soledad era la proxeneta, cobraba el 50% de lo ganado, ella nos decía que nos íbamos a acostar con ‘gente de filo’, no con los rolingas”, manifestó, mientras que no vio a Claudio Barrelier y Osvaldo Fassetta, pero sí a Mariana Soledad Palmero —pareja del principal acusado— ya que “se dedicaba a limpiar las mesas y los baños y servir los vinos” a las personas que acudían para ver a las bandas que hacían tributos a los cantantes de rock.

“Yo salgo a hablar porque la conozco, Palmero es un monstruo, se hace la víctima, no es que ella fue engañada. Ahora me empiezan a cerrar muchas cosas, no le erré en nada. Yo me fui y no sé qué fue de mis compañeras, si están vivas o qué. Me cierra todo”, consignó.

“Hasta el año pasado yo iba a Punta Alvear”, un lugar que, según sostuvo Carla, funciona “igual” que Wachitas y otros locales similares, por el sexo, la prostitución y los estupefacientes: “Siempre me gustaba ese ambiente, la joda, el cuarteto, pero pastillas y marihuana ya no consumía, sí alcohol como para pasar la noche, digamos”.

El bar, ubicado en la calle Ituzaingó 521 de Nueva Córdoba, fue clausurado definitivamente por el Ente Municipal de Fiscalización y Control de la Municipalidad de Córdoba “tras constatar, en reiteradas oportunidades, graves incumplimientos vinculados a las condiciones de seguridad, higiene y funcionamiento del establecimiento”.

Además, Carla reveló que cuando la citaron a declarar en la Jefatura de Policía de Córdoba “la llevaron a otro lugar” para informarle que había una denuncia por “desaparición”.

“Me dan un papel que dice que yo desde 2019 salgo como desaparecida y eso no lo sabía. En ese momento me encontraba en situación de calle y ya ejercía”, agregó Carla, testigo clave en el caso Agostina.

Agencia NA