Buenos Aires, 29 junio (NA) — Gustavo Alfaro volvió a escribir una página importante en su extensa carrera como entrenador al conducir a Paraguay a una histórica clasificación a los octavos de final del Mundial 2026, luego de eliminar por penales a Alemania, una de las grandes potencias del fútbol internacional.
Nacido el 14 de agosto de 1962 en Rafaela, provincia de Santa Fe, Alfaro inició su trayectoria como futbolista en Atlético de Rafaela, aunque rápidamente encontró su verdadera vocación como entrenador. Desde principios de la década de 1990 construyó una extensa carrera en el fútbol argentino, donde dirigió, entre otros equipos, a Quilmes, Olimpo, San Lorenzo, Rosario Central, Tigre, Gimnasia y Esgrima La Plata, Huracán y Boca Juniors.
Su etapa más exitosa a nivel de clubes llegó al frente de Arsenal de Sarandí. Allí conquistó la histórica Copa Sudamericana 2007, además del Torneo Clausura 2012, la Supercopa Argentina 2012 y la Copa Argentina 2012-13, consolidándose como uno de los entrenadores más respetados del fútbol argentino. Más tarde también obtuvo la Supercopa Argentina con Boca Juniors.
En el plano internacional dirigió a las selecciones de Ecuador y Costa Rica antes de asumir en Paraguay en agosto de 2024. Su llegada significó un cambio radical para la Albirroja: recuperó competitividad, consiguió victorias resonantes frente a Brasil y Argentina durante las Eliminatorias y clasificó al seleccionado guaraní a una Copa del Mundo después de 16 años de ausencia.
Apodado por muchos como el “cazador de utopías imposibles”, Alfaro se caracteriza por conformar equipos sólidos desde el aspecto táctico y anímico, con una fuerte identidad colectiva y un marcado espíritu competitivo. Esa impronta volvió a quedar reflejada en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, donde Paraguay sorprendió al eliminar a Alemania en una definición por penales que quedará entre las mayores hazañas de su historia futbolística.
Con este nuevo logro, el entrenador argentino reafirmó su prestigio internacional y volvió a demostrar su capacidad para potenciar seleccionados que llegaban con escasas expectativas, transformándolos en equipos capaces de competir de igual a igual frente a las principales potencias del fútbol mundial.
AgenciaNA






