Buenos Aires, 6 julio (NA) – El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, prorrogó hasta el 31 de julio una operatoria especial de refinanciamiento de deudas con el Banco Macro, una medida presentada como alivio financiero pero que también expone el nivel de endeudamiento que golpea a empleados públicos, municipales, jubilados y pensionados.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el programa permite reestructurar saldos de préstamos y tarjetas de crédito con planes de pago y tasas bonificadas. Además, el Gobierno provincial incorporó un tope del 39% para los descuentos por préstamos sobre los haberes de trabajadores y pasivos.
La decisión puede ordenar situaciones críticas, pero deja una lectura política difícil para la administración Passalacqua: si el Estado debe intervenir para limitar descuentos y refinanciar deudas, es porque una parte de las familias ya no logra sostener sus compromisos con ingresos normales.
El propio diseño del plan muestra la gravedad del problema. La medida alcanza a sectores que dependen directa o indirectamente del Estado provincial, y busca evitar que los salarios queden absorbidos por cuotas, tarjetas, mutuales o créditos acumulados.
Passalacqua intenta mostrar a Misiones como una provincia que protege a los hogares frente a la mora, pero la contracara es que su gobierno queda obligado a explicar por qué tantos trabajadores y jubilados llegaron a una situación de sobreendeudamiento.
El tope del 39% también abre otra discusión: si casi cuatro de cada diez pesos del haber pueden estar comprometidos por deudas, el salario deja de ser una herramienta de estabilidad y pasa a funcionar como garantía de un sistema financiero que captura ingresos antes de que lleguen al consumo familiar.
La gestión provincial deberá transparentar cuántas personas están alcanzadas, qué entidades participan, qué tasas se aplican, cuánto se refinanciará y qué controles habrá para evitar que el problema vuelva a repetirse en pocos meses.
Misiones no enfrenta solo una cuestión bancaria. En el fondo, aparece un problema social y salarial: hogares que se endeudan para llegar a fin de mes, jubilados que refinancian obligaciones y trabajadores estatales que necesitan protección para no perder poder adquisitivo frente a los descuentos.
La medida de Passalacqua puede aliviar el corto plazo, pero también deja al gobernador frente a una pregunta de fondo: si el bolsillo misionero necesita rescate financiero, qué está fallando en la economía real de la provincia.
Agencia NA






