Buenos Aires, 19 julio (NA) — Cada vez más gente asocia los fármacos GLP-1 con una advertencia que circula fuerte en redes sociales: adelgazan, sí, pero a costa del músculo. La preocupación tiene una base real, aunque los especialistas insisten en que el fenómeno es mucho más matizado de lo que sugieren los influencers y las marcas de suplementos que capitalizan el miedo.
El consenso que se repite entre los profesionales es otro: estos tratamientos, que están revolucionando el abordaje de la obesidad y las enfermedades metabólicas, solo dan buenos resultados bajo supervisión médica constante.
“Los GLP-1 no son un tratamiento para iniciar ni sostener en soledad. Se trata de medicamentos de manejo complejo, con ajustes de dosis y efectos adversos posibles, cuya respuesta varía de una persona a otra”, advirtió la médica endocrinóloga Gacela Simán Menem (M.N. 83.933).
La experta que es presidenta de la Fundación Argentina de Síndrome Metabólico y directora del CESAN (Centro de Endocrinología, Salud, Alimentación y Nutrición) agregó: “Por eso hace falta contar con profesionales especializados en metabolismo que conozcan en profundidad su uso y con equipos que acompañen cada etapa del tratamiento”.
MÚSCULO: UNA PÉRDIDA REAL, PERO NO UNA ALARMA
Cuando una persona baja de peso -ya sea con dieta, cirugía o medicación- es esperable que pierda algo de masa magra, el tejido que incluye músculo, órganos y agua corporal. Según estudios publicados en PubMed, alrededor de una cuarta parte del peso perdido con fármacos GLP-1 corresponde a masa magra, una proporción similar a la de otros métodos de adelgazamiento.
Especialistas de centros como la Universidad de California y el Instituto de Obesidad y Metabolismo de Boston señalan que buena parte de ese tejido perdido es, justamente, el músculo de baja calidad infiltrado de grasa, mientras que la función física -el equilibrio, la fuerza para levantarse, la movilidad- suele mejorar durante el tratamiento.
QUÉ SE PUEDE HACER PARA CUIDAR EL MÚSCULO
“Comer suficiente proteína y hacer ejercicio es importante para los músculos y para la salud en general, por eso recomiendo convertir a las dos cosas en una prioridad”, señaló Simán Menem y añadió: “Bajar de peso implica, por definición, un déficit de energía”.
Asimismo, expresó: “Eso hace que el cuerpo priorice las calorías disponibles para las funciones básicas y el combustible diario, y no para fabricar músculo nuevo. Por suerte hay formas de mitigar ese efecto, y eso empieza por lo que se come y cómo se come”.
La médica remarcó que ese acompañamiento, no se limita a una dieta: se trata de un tratamiento nutricional integral, con orientación profesional de la alimentación, la actividad física y la composición corporal a lo largo de todo el proceso.
LA SUPERVISIÓN PROFESIONAL, UN REQUISITO Y NO UN DETALLE
Con una trayectoria de años en el abordaje de la obesidad y las enfermedades metabólicas, Simán Menem plantea que no todos los pacientes responden igual a los mismos fármacos: “Algunas personas necesitan un medicamento diferente o una dosis más alta. Lo ideal es que un médico con conocimientos sobre los GLP-1 le ayude a explorar las opciones disponibles. En el CESAN, equipos multidisciplinarios acompañan justamente ese proceso de ajuste”.
La conclusión que se impone entre los especialistas es que el temor generalizado al desgaste muscular no alcanza para sacar conclusiones apuradas: la alimentación orientada por profesionales, la actividad física acompañada y el seguimiento médico constante marcan buena parte de la diferencia en tratamientos que, insiste la especialista, no deberían manejarse sin supervisión especializada.
Agencia NA






