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De El Marginal a leer infantiles: Ana María Picchio y el desafío de la filosofía Sufí

Buenos Aires, 21 julio (NA) — La reconocida actriz Ana María Picchio demuestra una vez la versatilidad actoral de más de 60 años de trayectoria y, con una soltura inmediata, pasó de interpretar a una jefa del Servicio Penitenciario Federal, en El Marginal; a leer cuentos infantiles de filosofía Sufí.

Esta corriente de pensadores expresa la unión mística con lo divino, el amor universal y la búsqueda interior. Pero, a Picchio la atraviesa por medio de las infancias y una nueva pisada escénica que se permitió estrenar a los 80 años, luego de una convocatoria de la directora teatral Elena Tritek, que está detrás de “Anita te cuenta un cuento”.

“Es una de las mejores directoras de teatro, es como una maestra que a cualquiera le gustaría que la dirigiera”, contó la artista en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas y añadió: “Me preguntó si me gustaría hacer algo para los niños en el Palacio Libertad. Nos encontramos en un bar y me trajo los poemas, que son bastante difíciles para los chicos. No son muy divertidos, pero siempre en el final tienen un significado”.

Noticias Argentinas – La sinopsis del evento describe la narrativa como una búsqueda para “ampliar nuestros puntos de referencia” ¿Hay alguno de estos cuentos que te haya interpelado particularmente?

Ana María Picchio – Todas las historias me han tocado un poquito algo, porque hasta yo misma me sorprendía. El primer texto, que es muy difícil y no es divertido, sino más inclinado hacia el aprendizaje. Habla de un pájaro muy especial que el protagonista se lo lleva a la casa y le construye una jaula de plata, entonces un día él se va de viaje y le pregunta al pájaro qué quiere que le traiga y el pájaro le dice que no necesita nada, que lo único que necesita es imposible porque es su libertad.

Ana contó la historia con la misma libertad y narrativa con la que lo haría en escena: “El hombre le pide al animal que se saque la idea de la cabeza porque ‘vos sos para mí, yo te busqué, te hice la jaula, todo para que me cantes a mí para que estés conmigo’. Entonces, el ave le pide que busque a sus parientes y le cuente el estado en que está y cómo vive”.

“Al regresar, el hombre le cuenta lo horrorizada que estaba su familia y, en el momento en que le transmite el mensaje, el ave se cae y el hombre cree que está muerto. Con todo el dolor del alma, lo saca de la jaulita, lo pone en una ventana para que la brisa de la primavera se lo lleve al cielo, el pájaro dice, ‘la brisa y yo salimos’ y se va”, relató.

NA – ¿Cuál es el clima que buscás generar en la sala y qué apuntás a transmitir al público?

AMP – Hay cuestiones que quizás, los chicos lo entienden de una, pero siempre me quedo con una duda. Son cuentos interesantes, difíciles de contar. Los chicos están muy entusiasmados. Me miran con seriedad. Los niños interpelan, no son como los espectadores grandes; ponen cara de entusiasmo, aburrimiento, sueño, se refriegan los ojos, pasan por todas estas situaciones y te las muestran porque no disimulan.

NA – ¿Y qué encontraste en esas miradas?

AMP – Te miran a los ojos, te cuentan todo lo que les está pasando y se ríen también. Estoy sorprendida, me encanta. Lograr entretener a un chico es una de las cosas más lindas que te pueda pasar. Como decía Dostoyevsky, los niños tienen la sonrisa fresquita de Dios. Cuando terminé, vino una chiquita de cinco años y me dijo, ‘linda’. Como si yo fuera una nena. El otro día vino un chiquito y me dijo ‘¿Me podés dar la papa que le diste al cocodrilo?’ Que es uno de los cuentos que inventé. Es divertido.

NA – ¿Hay alguna diferencia entre la parada escénica de una obra de teatro convencional y la lectura de cuentos?

AMP – En principio, consideré realizar la lectura sentada, con unas hojas, y podría haber leído diez cuentos. Pero, la directora me dijo que debía actuarlos. Me gusta actuar en películas, pero nunca había contado un cuento Sufí. Finalmente, encontramos la forma con una puesta no convencional, que se arma de otra manera. Los grandes también se divierten. Vino gente adulta por motus propio porque consideraba que podía ser divertido.

Última función: domingo 26 de julio, en el Palacio Libertad, a las 16.00, con entrada gratuita.

AgenciaNA