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¿Por qué leer el prospecto puede marcar la diferencia en el uso de medicamentos de venta libre?

Buenos Aires, 23 julio (NA) – En la actualidad la información circula a una velocidad sin precedentes y, distinguir entre contenidos confiables y recomendaciones sin respaldo científico, se convirtió en uno de los principales desafíos para quienes desean cuidar su salud y deben tomar algún medicamento. Basta una búsqueda en internet para encontrar miles de respuestas sobre un mismo síntoma.

Videos, publicaciones en redes sociales, consejos de influencers e, incluso, herramientas de inteligencia artificial forman parte de las consultas cotidianas de millones de personas. Sin embargo, la información disponible posee distintos niveles de rigurosidad y muchas veces no responde a criterios científicos o regulatorios, según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.

Esta realidad dio lugar a un fenómeno que preocupa cada vez más a los organismos internacionales de salud: la sobreabundancia de información, muchas veces contradictoria o incorrecta, puede dificultar la toma de decisiones adecuadas y favorecer conductas que, lejos de proteger la salud, la pongan en riesgo. En ese contexto, disponer de fuentes oficiales, actualizadas y comprensibles adquiere un valor estratégico.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el autocuidado, cuyo día mundial se conmemora el 24 de julio, como la capacidad de las personas, las familias y las comunidades para promover la salud, prevenir enfermedades, mantener el bienestar y afrontar problemas de salud con o sin el apoyo de un trabajador sanitario.

Esa definición pone de relieve un aspecto fundamental: el autocuidado no consiste únicamente en adoptar hábitos saludables o tratar molestias menores, sino también en acceder a información de calidad que permita tomar decisiones responsables.

LA IMPORTANCIA DE LEER EL PROSPECTO

Desde esa perspectiva, leer el prospecto de un medicamento deja de ser un paso accesorio para convertirse en una acción concreta de autocuidado. Cada vez que una persona consulta ese documento antes de utilizar un medicamento está accediendo a información que fue evaluada científicamente y aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

Allí encontrará indicaciones precisas sobre para qué sirve el medicamento, cómo debe administrarse, cuál es la dosis adecuada, durante cuánto tiempo puede utilizarse, cuáles son las advertencias, contraindicaciones y posibles efectos adversos e interacciones con otros medicamentos y en qué situaciones corresponde suspender su uso y consultar con un profesional de la salud.

Aunque muchas personas conservan la costumbre de recurrir directamente a un medicamento que ya utilizaron en otra oportunidad o que les recomendó un familiar, cada episodio de salud presenta características particulares.

La edad, el embarazo, determinadas enfermedades preexistentes, la utilización simultánea de otros medicamentos o incluso cambios en las recomendaciones sanitarias pueden modificar la manera en que un producto debe utilizarse. Por ese motivo, la información contenida en el prospecto constituye un componente esencial del uso responsable de los medicamentos.

EL ROL DE MEDICAMENTOS DE VENTA LIBRE

“Muchas veces pensamos que el autocuidado consiste solamente en decidir cuándo descansar, alimentarnos mejor o hacer actividad física. Todo eso es importante, pero también lo es detenerse unos minutos para leer la información de un medicamento antes de utilizarlo. Ese pequeño acto puede mejorar los resultados del tratamiento, evitar errores y contribuir a un uso mucho más seguro”, afirmó la Dra. Jimena Worcel, directora médica de CAPEMVeL.

La especialista explicó que los medicamentos de venta libre cumplen un rol muy importante en el alivio de malestares frecuentes y de afecciones menores, que pueden ser manejados por las propias personas cuando se respetan las condiciones aprobadas para su utilización.

Dolor, fiebre, acidez, resfríos, congestión nasal, determinadas molestias digestivas, pediculosis y pie de atleta son algunos ejemplos de situaciones en las que estos productos ofrecen una alternativa de probada seguridad y eficacia, siempre que se empleen siguiendo las indicaciones del prospecto.

“Un medicamento de venta libre es, ante todo, un medicamento; eso significa que demostró beneficios para la salud y un amplio perfil de seguridad, pero también condiciones de uso que deben respetarse. La seguridad no depende únicamente de la calidad del producto; también depende de que la persona conozca cómo utilizarlo correctamente”, señaló la Dra. Worcel.

Entre los errores más frecuentes se encuentran superar la dosis máxima recomendada, prolongar el tratamiento durante más tiempo del indicado, utilizar simultáneamente dos productos que contienen el mismo principio activo o administrar medicamentos a niños sin respetar las dosis correspondientes a la edad y el peso.

También es habitual que algunas personas eviten la lectura del prospecto porque consideran que ya conocen el medicamento. Sin embargo, las recomendaciones pueden modificarse a partir de nueva evidencia científica o de actualizaciones regulatorias aprobadas por la autoridad sanitaria.

La evolución de las tecnologías digitales abre ahora una oportunidad para transformar esa realidad. La incorporación progresiva de códigos QR en los envases permitirá acceder, mediante un teléfono celular u otro dispositivo electrónico, al prospecto vigente aprobado por la ANMAT.

De esa manera, la información disponible para las personas que utilizan medicamentos para alguna afección y para los profesionales de la salud podrá mantenerse permanentemente actualizada, reduciendo el riesgo de consultar versiones impresas que ya no reflejen el estado más reciente del conocimiento sobre ese medicamento. De todos modos, la hoja impresa convivirá durante un tiempo con el nuevo sistema mientras avanza su implementación.

El formato digital permite superar muchas limitaciones: el contenido puede visualizarse con el tamaño de letra que cada persona considere más cómodo, utilizar funciones de ampliación de pantalla, lectores automáticos de texto y otras herramientas de accesibilidad que hoy forman parte de la mayoría de los teléfonos inteligentes.

En el futuro, incluso, podrán incorporarse recursos complementarios como versiones en audio para personas no videntes o con baja visión, contenido audiovisual explicativo sobre la correcta administración de determinados productos, materiales gráficos, traducciones a otros idiomas y otros formatos que faciliten la comprensión de la información.

“La ciencia evoluciona permanentemente y también lo hace el conocimiento sobre los medicamentos. Poder acceder a la versión más actualizada del prospecto representa una ventaja muy importante para la seguridad de quienes utilizan esos productos. El objetivo es que las personas tengan a su alcance la mejor información disponible cada vez que la necesiten”, sostuvo Worcel.

Agencia NA