Buenos Aires, 28 de julio (NA) – Un estudio en internet afirmó que no existen evidencias de una campaña coordinada en la red social X para atacar a la Argentina durante la Copa Mundial de fútbol, sino que se trató de una “conversación digital global, espontánea y de gran escala”, y las respuestas de los propios usuarios argentinos amplificaron las repercusiones.
La investigación, realizada por la empresa Inteligencia Analítica, analizó 587.907 publicaciones realizadas por 325.627 cuentas, que en conjunto acumularon más de 552 millones de impresiones, con el objetivo de determinar si detrás de los mensajes existía una operación organizada o el accionar de granjas de bots.
Según el informe, los investigadores no encontraron evidencia de una coordinación deliberada. Si bien describieron la hostilidad hacia la Argentina como “real, intensa y masiva”, sostuvieron que su circulación fue “dispersa y orgánica”, sin un núcleo reducido de cuentas impulsando el contenido.
Las conclusiones cobran relevancia luego de que crecieran en las redes sociales las versiones sobre una supuesta campaña contra la Argentina, una hipótesis de la que también se hizo eco el presidente Javier Milei, al atribuir la situación a una ofensiva mediática y cuestionar el respaldo de los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum.
Uno de los principales indicadores tomados en cuenta por el estudio, fue la antigüedad de los perfiles analizados. La mitad de las cuentas tenía más de 7,4 años de existencia y apenas un 0,29% había sido creada después del inicio del Mundial.
Al mismo tiempo, el informe constató que más del 81% de las cuentas contaba con al menos tres años de actividad, un comportamiento incompatible con una operación basada en cuentas falsas creadas para la ocasión.
El análisis también mostró que la mitad de los usuarios publicó un solo mensaje sobre el tema y que no existió un grupo pequeño de cuentas repitiendo sistemáticamente el mismo contenido, una dinámica habitual en campañas coordinadas.
Asimismo, el laboratorio señaló que la estructura de interacción entre los usuarios reflejó una conversación abierta entre personas que, en su mayoría, no mantenían vínculos previos entre sí, en lugar de comunidades organizadas actuando de manera sincronizada.
Los investigadores aclararon que la ausencia de una operación planificada no implica que la hostilidad haya sido ficticia. Durante el relevamiento identificaron distintas comunidades centradas en acusaciones de racismo, publicaciones antiargentinas, el conflicto por las Islas Malvinas y el debate sobre Israel y Palestina, aunque ninguna de ellas logró dominar la conversación global.
El eje con mayor presencia fue el deportivo. Las referencias al arbitraje, la FIFA, el VAR, supuestos favoritismos y acusaciones de “trampa” representaron entre el 8,2% y el 8,9% de los mensajes, concentrando el 13,2% de las impresiones, muy por encima de cualquier otro tema.
Otro dato destacado fue que el mayor volumen de publicaciones no se produjo durante la final del Mundial, sino el lunes siguiente, cuando el resultado ya estaba definido y la discusión comenzó a desplazarse desde el plano deportivo hacia cuestiones vinculadas con la identidad argentina.
El informe también analizó el comportamiento de las cuentas argentinas y concluyó que, aunque generaron apenas el 7,1% de los mensajes, concentraron el 22,7% de las impresiones y recibieron casi un tercio de las respuestas provenientes del exterior, convirtiéndose en un actor central de la conversación.
En ese sentido, los investigadores sostuvieron que las respuestas de los usuarios argentinos contribuyeron a mantener vigente el debate, ya que cada acusación generó nuevas defensas, réplicas y discusiones que multiplicaron la circulación del contenido.
Respecto del reclamo por las Islas Malvinas, el estudio indicó que el tema representó solo el 1,28% de los mensajes publicados por cuentas argentinas, aunque alcanzó el 5,16% de las impresiones, impulsado por un reducido número de publicaciones con alta viralización.
Como síntesis, el laboratorio sostuvo que la conversación estuvo protagonizada por cientos de miles de personas reales y que la difusión de los mensajes respondió a prejuicios y narrativas ya existentes, sin necesidad de una coordinación centralizada.
Agencia NA






