Buenos Aires, 31 julio (NA) — El presidente de Boca, Juan Román Riquelme, realizó una fuerte autocrítica tras la clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana y apuntó directamente al rendimiento defensivo del equipo luego de la sufrida serie frente a O’Higgins.
Antes de emprender el viaje desde Rancagua hacia Rosario, el presidente xeneize sostuvo que el conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena debe corregir errores básicos si pretende competir por objetivos importantes.
“No te pueden hacer un gol de lateral. Si te hacen un gol de lateral es porque no lo has hecho bien. No tiene nada que ver con la confianza”, afirmó.
Riquelme rechazó que el bajo nivel pueda explicarse únicamente por una cuestión anímica, en línea con las declaraciones previas de Arruabarrena, Leandro Paredes y Miguel Merentiel.
“Mejorando esas cositas chiquitas hubiéramos pasado sin ir a penales”, agregó al referirse al tanto convertido por Francisco González tras un lateral mal defendido, una acción en la que Nicolás Figal quedó señalado.
Además, Riquelme diferenció los errores propios de las virtudes rivales: “Cuando entra uno a cabecear en un córner es mérito del que tira el centro y del que cabecea. Pero un lateral sí se puede defender”.
El presidente también valoró la clasificación y consideró que la definición desde los doce pasos “es cuestión de suerte”, aunque destacó que la actuación del arquero Álvaro Montero le permitirá “agarrar seguridad”.
Sobre el penal picado de Tomás Aranda evitó opinar: “No soy el técnico. Como dirigente trato de ayudar para que el entrenador tenga un buen plantel”.
Riquelme también manifestó preocupación por la cantidad de lesionados que condicionan el inicio de la temporada y mencionó las bajas de Adam Bareiro, Milton Giménez, Tomás Belmonte y Carlos Palacios, además de recordar los problemas físicos que afectaron anteriormente a Edinson Cavani y Miguel Merentiel.
“Quiero que el técnico pueda contar con todos”, señaló, y expresó su ilusión de recuperar también a Rodrigo Battaglia en los próximos meses.
Además, el mandatario remarcó el desgaste que afrontará el equipo por la seguidilla de compromisos: “Tenemos muy poquito tiempo de descanso. Vamos a jugar hasta fines de agosto cada dos o tres días. Es raro encontrar un equipo que juegue diez partidos seguidos muy bien”, explicó, al tiempo que recordó que Arruabarrena todavía atraviesa el proceso de conocimiento del plantel.
Respecto del mercado de pases, Román aseguró que la dirigencia cumplió con los pedidos del entrenador al incorporar un lateral derecho, un arquero y un delantero, y dejó abierta la posibilidad de nuevas operaciones si se concreta alguna salida al exterior.
Riquelme también relativizó las críticas al funcionamiento del equipo al señalar que “Boca obliga a ganar todos los partidos 4-0”, aunque remarcó que el fútbol argentino es muy parejo y que el objetivo inmediato es recuperar lesionados, mejorar el rendimiento y sostener la pelea por la clasificación a la próxima Copa Libertadores.
Agencia NA






