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EEUU advierte al Reino Unido y amenaza revisar el apoyo al reclamo británico sobre Malvinas

Buenos Aires, 28 agosto (NA) – La relación entre Estados Unidos y el Reino Unido atraviesa un momento de tensión inusual luego de que Washington enviara una advertencia directa a Londres: si el gobierno británico no incrementa su gasto militar dentro de la OTAN, podría verse afectado el respaldo estadounidense al reclamo británico sobre las Islas Malvinas.

La revelación, publicada por medios británicos, generó impacto diplomático inmediato y abrió interrogantes sobre el equilibrio geopolítico en el Atlántico Sur.

Según trascendió, funcionarios del Departamento de Estado transmitieron al gobierno de Andy Burnham que el compromiso británico con la defensa colectiva de la OTAN es “insuficiente” y que Washington espera un aumento sustancial del presupuesto militar. La administración de Donald Trump, que desde su regreso a la Casa Blanca endureció su postura hacia los aliados europeos, considera que Londres debe alcanzar y sostener el umbral del 2% del PBI destinado a defensa, un objetivo que el Reino Unido ha cumplido de manera fluctuante en los últimos años.

“El apoyo estadounidense no es automático”, fue la frase que, según medios británicos, sintetizó el mensaje enviado a Downing Street. La advertencia incluye un componente sensible: el respaldo histórico de Estados Unidos a la posición británica en la disputa con la Argentina por la soberanía de las Malvinas. Aunque Washington nunca reconoció formalmente la soberanía británica, sí mantuvo una política de apoyo diplomático y militar a Londres desde la guerra de 1982.

El diario The Telegraph informó que la presión estadounidense se enmarca en una revisión más amplia de los compromisos de defensa dentro de la OTAN. Trump exige que los países europeos aumenten su gasto militar para sostener la estrategia de disuasión frente a Rusia y para garantizar que Estados Unidos no cargue con la mayor parte del financiamiento de la alianza. En ese contexto, el Reino Unido —tradicionalmente considerado uno de los socios más confiables— quedó bajo escrutinio.

El mensaje de Washington sorprendió al gobierno británico, especialmente porque se produce en medio de negociaciones internas sobre el presupuesto y de un debate público sobre el rol del Reino Unido en la defensa europea. La posibilidad de que el apoyo estadounidense a la posición británica sobre Malvinas sea “revisado” encendió alarmas en Londres, donde diplomáticos admitieron que la advertencia “no puede ser ignorada”.

El diario inglés The Times también confirmó la existencia de la presión estadounidense y agregó que el gobierno británico teme que la advertencia sea utilizada por Trump como herramienta de negociación en otros frentes, como comercio, cooperación tecnológica y acuerdos bilaterales de seguridad. Analistas británicos consultados por el medio sostienen que la advertencia es “coherente con el estilo de Trump”, que suele vincular compromisos militares con beneficios diplomáticos.

Otros medios europeos recordaron que Estados Unidos ha endurecido su postura hacia los aliados desde el inicio del segundo mandato de Trump, con advertencias similares dirigidas a Alemania, España y Canadá. Sin embargo, el caso británico es especialmente sensible por la relación histórica entre ambos países y por el peso simbólico de la cuestión Malvinas en la política exterior del Reino Unido.

En Argentina, la noticia fue recibida con cautela. Fuentes diplomáticas señalaron que cualquier cambio en la posición estadounidense podría abrir una ventana de oportunidad para Buenos Aires, aunque advirtieron que Washington no ha modificado oficialmente su postura y que la advertencia debe interpretarse en el marco de la presión general de Trump sobre la OTAN.

Especialistas en relaciones internacionales remarcan que Estados Unidos ha mantenido, durante décadas, una política de “neutralidad activa” sobre la disputa, evitando pronunciamientos que favorezcan explícitamente a una de las partes.

La advertencia estadounidense abre un nuevo capítulo en la relación entre Washington y Londres, y coloca la cuestión Malvinas en un tablero más amplio: el de la disputa por el financiamiento de la OTAN y el rol de Europa en la defensa occidental.

Agencia NA.