Buenos Aires, 3 septiembre (NA) — La titular del Instituto Cultural bonaerense, Florencia Saintout, afirmó que el Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires (FICPBA), que tiene en 2026 su cuarta edición, es ya “una política pública” con todas sus actividades abiertas y gratuitas.
“Los 50 años del golpe tienen una marca muy importante en toda la programación. Vamos a homenajear a Raymundo Gleyzer, uno de los cineastas más importantes de la Argentina y de América Latina”, desaparecido durante la dictadura, afirmó la funcionaria bonaerense en una entrevista con la Agencia Noticias Argentinas.
A continuación, los principales pasajes de la entrevista con la Agencia NA:
—¿Qué significa llegar a la cuarta edición del Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires?
Es un enorme esfuerzo de la Provincia de Buenos Aires, especialmente en este contexto. Es la cuarta edición de un Festival que año a año se va robusteciendo, va teniendo más fuerza y que ya podemos pensar como una política pública. Este año tenemos una programación enorme y además llegamos a 60 distritos, con 100 pantallas. No sucede solamente en el Teatro Argentino ni solamente en La Plata: buscamos que el Festival pueda ser vivido en distintos lugares de la Provincia. Y algo que para nosotros es central: todas las actividades son abiertas y gratuitas.
—Esta edición se realiza a 50 años del golpe de Estado. ¿Cómo atraviesa esa conmemoración al Festival?
Los 50 años del golpe tienen una marca muy importante en toda la programación. Vamos a homenajear a Raymundo Gleyzer, uno de los cineastas más importantes de la Argentina y de América Latina, desaparecido por la dictadura, y también vamos a recuperar distintas obras y artistas ligados a la resistencia, la creatividad y la vida frente a los proyectos de muerte.
La memoria no puede ser solamente una evocación del pasado. Tiene que permitirnos mirar el presente. Y el cine tiene una potencia enorme para eso: para mantener viva la memoria, volver a mirar nuestra historia y conversar colectivamente sobre ella.
—¿Qué significa sostener un Festival de estas características en el contexto político y económico actual?
Lo hacemos de manera profundamente contracíclica. Tenemos el privilegio de gestionar en una Provincia que tiene una posición muy clara sobre qué hacer con la cultura, la educación, la ciencia y la producción.
Nunca imaginé que volviéramos a encontrarnos con un proyecto económico con continuidades tan claras con el de la dictadura: la extranjerización, la valorización financiera, la deuda para la fuga, el aplastamiento de las mayorías en beneficio de unos pocos.
Y frente a eso hay algo que me parece fundamental: la cultura siempre ocurre, porque la cultura le da nombre al mundo. En su dimensión artística es como un río que siempre encuentra por dónde pasar. Con los buenos gobiernos, la cultura se cobija, se acompaña y se impulsa. Con los gobiernos tremendos, la cultura resiste. Los pueblos siguen haciendo música, poesía, cine; siguen creando y encontrando formas de vivir juntos.
—¿Por qué decís que este Festival no es solamente para quienes hacen cine?
Porque cuando hablamos de cine estamos hablando también de música, de literatura, de actuación, de edición, de diseño, de videojuegos, de muchísimos lenguajes y trabajos que se cruzan. Pero además un Festival permite algo que hoy es profundamente necesario: encontrarnos. Ver una película juntos, conversar después, discutirla, conocer cómo miró otro, cómo sintió otro. En este tiempo donde pareciera que todo nos empuja al aislamiento, al algoritmo y a vivir cada uno encerrado con sus propias angustias, encontrarse con otros hace que el mundo parezca un poco mejor. Por eso creo que el Festival es valioso no solamente para quienes hacen cine, sino para toda la comunidad.
—Eligieron abrir el Festival con un cortometraje realizado por estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata. ¿Qué representa esa decisión?
Es también una señal de posicionamiento público y político del Festival. Una energía invisible me devora sin descanso fue realizada por estudiantes de Artes Audiovisuales de la Universidad Nacional de La Plata y llegó a una instancia importantísima de los premios Oscar destinados al cine estudiantil. En un contexto en el que la universidad pública es desfinanciada y estigmatizada, poder mostrar lo que se produce a partir de ella nos parece de una enorme importancia.
Y además hay algo que me conmueve particularmente: que chicas de 23 o 24 años, en un mundo y frente a un Estado nacional que por momentos parece tan oscuro, se pongan a hacer una película que de algún modo dice que no nos vamos a transformar en máquinas, que no nos vamos a resignar. Eso también es lo que resiste.
—El Festival coincide además con un momento importante para la política audiovisual bonaerense. ¿Qué está construyendo la Provincia?
Nosotros acabamos de conseguir la aprobación de una Ley de Promoción y Desarrollo de la Industria Audiovisual, impulsada por el gobernador, que este año estamos terminando de reglamentar con la participación de todos los eslabones del sector.
Eso también tenemos que contarlo en este Festival. Porque en un momento muy difícil para el cine nacional, la Provincia toma la decisión de sostener la producción audiovisual, generar mercados, abrir espacios para los estudiantes, acompañar a los festivales comunitarios y garantizar lugares donde las películas puedan encontrarse con sus públicos. No queremos solamente sostener lo que existe: queremos generar las condiciones para que haya nuevas películas, nuevos realizadores y nuevas generaciones que puedan seguir contando.
—¿Qué idea sintetiza, para vos, el sentido profundo de este Festival?
Hoy estaba volviendo sobre algunas cosas de Raymundo Gleyzer. A 50 años de su desaparición, también recordamos que la dictadura no solamente desapareció a Raymundo: entraron a su casa y robaron parte de su obra. Porque los proyectos de muerte también intentan apropiarse o destruir aquello que un pueblo produce para contarse. Y Gleyzer decía algo extraordinariamente sencillo y profundo: “El cine no es solamente de los guionistas o de los directores. El cine es de la gente”. Eso es lo que queremos que sea este Festival: cine de la gente, para la gente y encontrándonos con la gente.
Agencia NA






