Buenos Aires, 9 septiembre (NA) — Un soldado de la legión extranjera de Francia, José Melo Charry, redujo a golpes a uno de sus secuestradores que lo mantenían cautivo en Colombia, saltó a un río atado de manos y consiguió huir de la guerrilla, informó un medio de París consultado por la Agencia Noticias Argentinas.
El jueves pasado, cuando iba a cumplir un mes como rehén de una disidencia de la extinta guerrilla FARC, el militar colombiano pidió que lo llevaran a la maleza a hacer sus necesidades, según le contó al ejército de su país y reveló el sitio RFI.
Lejos del campamento, Melo Charry, de unos 35 años, forcejeó con el secuestrador, lo inmovilizó y le quitó el fusil.
El medio referido reveló que esta historia fue confiada por “una alta fuente militar” a la Agence France Presse.
Sin lograr deshacerse de la atadura, el legionario caminó por cuatro días por una región de los Andes colombianos donde operan grupos armados dedicados al narcotráfico, hasta que el domingo llegó a una estación de Policía.
CÓMO HABÍA SIDO CAPTURADO
El legionario había sido interceptado el 6 de agosto en una vía del departamento de Nariño (suroeste), bastión de organizaciones dedicadas al tráfico de cocaína y la minería ilegal.
En la declaración entregada al ejército, relató que en una oportunidad comió en una casa de campesinos, aunque siempre con el temor de que lo delataran a los guerrilleros.
En su fuga también encontró cómo comunicarse por teléfono con sus familiares, a través de los cuales envió un mensaje a la fuerza pública para advertirles que caminaba por las montañas.
“Logra escapar escondiéndose en las noches. Cada vez que pasaba una moto (motocicleta) se escondía” detrás de las rocas y subido en los árboles, señaló el responsable que pidió la reserva.
El soldado, que era considerado un “pez gordo” por los guerrilleros, viajaba con una mujer que también fue tomada como rehén y liberada horas después.
Una fotografía compartida por las Fuerzas Militares a la AFP lo muestra vestido de color verde militar en un hospital al que fue trasladado en helicóptero para recibir valoración médica.
Durante el prolongado conflicto interno, las guerrillas emplearon el secuestro de militares, políticos y extranjeros para financiarse o para el canje de prisioneros.
El caso más sonado fue el de la candidata colombo-francesa Ingrid Betancourt, quien estuvo secuestrado por seis años antes de ser liberada por los militares en 2008.
Agencia NA






