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Tragedia en Nepal: un estudio afirma que el calor extremo debilitó el glaciar que desató el colapso

Buenos Aires, 18 septiembre (NA) — La tragediaen Nepal, que dejó un saldo de 1403 muertos y 6.150 desaparecidos el pasado 26 de agosto ocurrió debido al aumento de la temperatura, según indica el reciente análisis realizado por una veintena de especialistas.

El entorno de alta montaña, debilidado por la crisis climática, desencadenó la avalancha de lodo. El calor extremo, el retroceso glaciar y el deshielo del permafrost propiciaron el colapso glaciar que arrasó los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading, confirmó la investigación del Imperial College de Londres y la red World Weather Attribution (WWA).

Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, el desprendimiento tuvo una magnitud inédita incluso para el Himalaya: una sección de unos 600 metros de ancho, con 110 millones de metros cúbicos de nieve y hielo se descolgó de la montaña con una energía comparable a la de un terremoto de magnitud 5,2.

En ese contexto, el impacto fundió parte del hielo y convirtió el alud en una corriente de agua, roca y sedimentos que avanzó más de 32 kilómetros a velocidades superiores a los 177 kilómetros por hora, arrasando viviendas, puentes y caminos en la frontera entre Nepal y el Tíbet.

El análisis no atribuye el derrumbe a una causa única, sino a una secuencia de factores geológicos, hidrológicos y atmosféricos que se superpusieron en un terreno que ya sufría transformaciones aceleradas.

En cuanto a las evidencias de las conclusiones, la línea de cero grados en el Himalaya subió cerca de 100 metros por década desde los años 1980, lo que extendió los períodos de deshielo en sectores que antes permanecían congelados durante más tiempo.

Por su parte, el deshielo del permafrost fue uno de los mecanismos decisivos, ya que el hielo contenido en el terreno mantiene unidas las fracturas y los bloques de roca, y su pérdida reduce la resistencia de la ladera y facilita la infiltración de agua.

Además, con el retroceso glaciar desde 2010, se perdió parte del soporte natural de la pendiente.

Y las condiciones térmicas de 2026 acentuaron la situación. Julio y agosto de 2026 fueron los meses más calurosos registrados en la zona y, en los días previos al colapso, las temperaturas llegaron a ubicarse hasta 5 °C por encima del promedio de los últimos 30 años.

Agencia NA