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Cuál es el punto clave en el que cedió el Gobierno para aprobar la reforma del Banco Central

Buenos Aires, 24 septiembre (NA) — El oficialismo debió ceder en uno de los puntos centrales de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) para conseguir los votos necesarios para aprobar el proyecto en el Senado y aceptó reducir de dos tercios a mayoría absoluta el requisito para designar y remover al presidente y los directores de la autoridad monetaria.

El cambio implica un retroceso respecto del esquema impulsado por el presidente Javier Milei y aprobado por la Cámara de Diputados, que establecía un fuerte blindaje para las autoridades del Central al exigir el voto de los dos tercios de ambas cámaras del Congreso para desplazarlas.

Según el acuerdo alcanzado por La Libertad Avanza con bloques dialoguistas, el texto que se votará en el Senado establecerá que para designar o remover a un integrante del directorio del BCRA, incluido su presidente, será necesaria la mayoría absoluta de los miembros de la Cámara alta.

Esto significa que harán falta 37 votos en el Senado, en lugar de los dos tercios previstos en el proyecto aprobado por Diputados que implicaban 48 escaños. Además, la Cámara baja quedará afuera de ese procedimiento, que será atribución exclusiva del Senado.

La modificación fue una de las condiciones que plantearon bloques aliados y dialoguistas para acompañar la reforma, que constituye uno de los proyectos económicos de mayor interés para el Gobierno.

La versión aprobada por Diputados establecía que la remoción debía contar con la aprobación de las dos cámaras del Congreso por una mayoría de dos tercios, además de limitar las causales por las cuales podían ser desplazados el presidente, el vicepresidente y los directores de la entidad.

El mecanismo significaba además un cambio sustancial respecto de la Carta Orgánica actualmente vigente, que establece que el presidente, el vicepresidente y los directores del BCRA pueden ser removidos por el Poder Ejecutivo por incumplimiento de sus disposiciones o por incurrir en las causales previstas en la ley.

Para esa remoción, el régimen vigente establece la intervención previa de una comisión del Congreso, cuyo dictamen no resulta vinculante para el Poder Ejecutivo.

El proyecto impulsado por Milei y aprobado por Diputados trasladaba, de esa manera, la decisión al Congreso y exigía para concretar una remoción una mayoría de dos tercios en ambas cámaras.

El objetivo declarado por el Gobierno era reforzar la independencia y estabilidad del Banco Central, pero el mecanismo también hacía muy difícil que una futura administración pudiera remover a las autoridades de la entidad sin alcanzar un amplio consenso parlamentario.

Ese punto generó resistencias durante el tratamiento en el Senado y obligó al oficialismo a negociar una fórmula menos exigente para conseguir los votos que le permitan avanzar con la iniciativa.

Con el nuevo esquema, seguirá existiendo una mayoría agravada para desplazar a las autoridades del BCRA, pero la exigencia bajará sustancialmente: ya no serán necesarios los dos tercios de ambas cámaras sino 37 votos de los 72 miembros del Senado.

La reforma mantiene otros puntos centrales impulsados por la administración de Milei, entre ellos las restricciones al financiamiento del Tesoro por parte del Banco Central y los cambios destinados a concentrar como misión primaria de la entidad la preservación del valor de la moneda.

Sin embargo, debido a que el Senado introducirá modificaciones al proyecto que recibió media sanción el 26 de agosto, la iniciativa no quedará convertida en ley este jueves.

Una vez aprobada por la Cámara alta, deberá regresar a Diputados para que esa cámara considere los cambios introducidos por los senadores y defina el texto definitivo de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.

Para la Casa Rosada, se trata de una reforma estructural que busca blindar el programa económico y evitar que futuras administraciones vuelvan a utilizar al Banco Central para financiar el gasto público.

Agencia NA