Buenos Aires, 25 septiembre (NA) – El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, tuvo que retirarse de Fiambalá por un lateral de la iglesia de San Pedro, rodeado por custodia policial y bajo los gritos de vecinos que intentaron cerrarle el paso por el conflicto de la Zona Franca.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, las imágenes del episodio, difundidas el miércoles 23, mostraron al mandatario saliendo después de una extensa reunión con referentes sociales y productivos.
El registro exhibió un cordón policial, la presencia de personal de infantería y manifestantes que se acercaron para reclamar que los beneficios del régimen no quedaran concentrados en la vecina Tinogasta.
La crónica de Multimedios Abaucán, medio que registró la escena, indicó que la fuerza intentó despejar el lugar y luego se replegó. También consignó limitaciones al trabajo de la prensa y pedidos de datos a personas que participaban de la protesta.
No se informó oficialmente sobre detenciones ni heridos, por lo que el hecho debe describirse como una salida bajo custodia y no como una represión confirmada.
El conflicto había escalado horas antes con un corte transitorio de la Ruta Nacional 60, en el acceso sur a Fiambalá. Cámaras empresarias, productores y vecinos cuestionaron que la localidad quedara afuera del proyecto pese a su vínculo con la actividad minera, el corredor hacia el Paso de San Francisco y los recursos que se extraen en su jurisdicción.
La posición inicial de Jalil fue que la Zona Franca “no se puede mover” de Tinogasta, porque allí se originó el expediente hace tres décadas. La definición encendió el reclamo fiambalense y abrió una disputa entre dos municipios del mismo departamento: Tinogasta defendió las gestiones y la infraestructura ya realizadas, mientras Fiambalá exigió participar de los beneficios aduaneros, logísticos y productivos.
La protesta produjo una concesión política concreta. Tras la reunión, el Gobierno provincial aceptó modificar el proyecto de ley que ya tenía media sanción del Senado para incorporar a Fiambalá como extensión formal de la Zona Franca de Tinogasta, con los mismos beneficios previstos para la sede principal. Jalil también asumió el compromiso de presentar el planteo ante las autoridades nacionales junto con representantes de los vecinos.
La precisión administrativa es central: Fiambalá todavía no cuenta con una Zona Franca operativa. Tinogasta conserva la sede principal establecida en el acuerdo y la ampliación necesita una modificación de la norma provincial y la conformidad de la Nación.
El anuncio, por lo tanto, no equivale a una habilitación definitiva, pero sí cambia el alcance del proyecto que defendía el Ejecutivo catamarqueño.
La comitiva acordada incluyó a representantes vecinales y al intendente de Fiambalá, Raúl Úsqueda, para llevar el planteo ante la Secretaría de Comercio nacional. De ese modo, la administración provincial pasó de sostener una localización exclusiva a reconocer que la protesta había abierto una nueva obligación política y legislativa.
La versión oficial presentó la reunión como un consenso alcanzado mediante el diálogo. Sin embargo, el video de la salida expuso el costo con el que se llegó a ese entendimiento: Jalil dejó el lugar custodiado, entre insultos y reclamos, después de que los manifestantes buscaran impedir su paso.
Agencia NA





