Buenos Aires, 27 septiembre (NA) — Subir una escalera y sentir que falta el aire, tener una tos seca que no desaparece, limitar actividades cotidianas porque requieren un esfuerzo que antes no representaban un problema, detrás de estas manifestaciones puede encontrarse una enfermedad pulmonar poco conocida, pero potencialmente grave.
Se trata de la fibrosis pulmonar que se caracteriza por la acumulación de tejido cicatricial que rigidiza los pulmones y reduce su capacidad para captar oxígeno y transferirlo a la sangre. Esta enfermedad puede presentarse de diferentes formas, por ejemplo, en la fibrosis pulmonar idiopática (FPI) no puede identificarse una causa y suele presentarse principalmente en personas mayores de 50 años.
Para la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), extrapolando datos internacionales de prevalencia, habría entre 6.000 y 12.000 casos en el país. Otras veces, la fibrosis puede asociarse a enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoidea y la esclerosis sistémica, y otras afecciones pulmonares.
Un metaanálisis publicado en 2026 estimó una prevalencia global de FPP (fibrosis pulmonar progresiva) de 37 casos por 100.000 habitantes. Por lo tanto, nuevamente a través de un ejercicio de extrapolación -en ausencia de datos epidemiológicos locales- podría estimarse que hay en Argentina cerca de 17.000 personas con las formas progresivas de la enfermedad. En conjunto, a nivel mundial podrían afectar hasta a 9,2 millones de personas.
“La fibrosis pulmonar no es una única enfermedad y llegar al diagnóstico correcto es fundamental. Dos personas pueden consultar por síntomas similares, pero la causa, la evolución y el abordaje que requieren pueden ser diferentes. Por eso, ante la sospecha, es importante que el paciente sea evaluado por profesionales con experiencia en enfermedades pulmonares intersticiales”, explicó el Dr. Juan Ignacio Enghelmayer, médico neumonólogo especialista en enfermedades pulmonares intersticiales del Hospital de Clínicas ‘José de San Martín’ (UBA) en una conferencia de prensa de la que participó la Agencia Noticias Argentinas.
Uno de los principales desafíos es que los síntomas iniciales son inespecíficos o pueden no estar. La falta de aire puede atribuirse a la edad, al sedentarismo, al tabaquismo o a enfermedades respiratorias o cardiovasculares más frecuentes. Distintos estudios describieron demoras diagnósticas de uno a dos años en promedio y, en algunos pacientes, de tres años o más.1 También se reportaron diagnósticos erróneos de asma, neumonía y bronquitis.
“El desafío es pensar en la fibrosis pulmonar. Una persona que empieza a sentir falta de aire ante esfuerzos que antes toleraba o presenta tos seca persistente debería consultar. No significa que necesariamente tenga fibrosis, pero son síntomas que merecen ser estudiados. Reconocer y caracterizar estas enfermedades lo antes posible permite tomar decisiones con mayor oportunidad”, agregó el Dr. Enghelmayer.
En algunos pacientes, el compromiso pulmonar se vincula con enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoidea o la esclerosis sistémica y las guías internacionales para el diagnóstico de la fibrosis pulmonar idiopática recomiendan la evaluación multidisciplinaria.
“En esos casos, neumonólogos y reumatólogos tenemos que mirar al mismo paciente desde perspectivas complementarias. La articulación entre especialidades permite una visión integral y un seguimiento más preciso. Identificar una enfermedad autoinmune detrás del compromiso pulmonar puede modificar tanto el diagnóstico como las decisiones de seguimiento y tratamiento”, señaló la Dra. Fabiana Montoya, médica reumatóloga, jefa del Servicio de Reumatología del Hospital Ramos Mejía.
Ante determinadas enfermedades reumatológicas, es posible que el paciente empiece a desarrollar fibrosis pulmonar en ausencia de síntomas respiratorios. “Esperar a que los desarrolle puede representar que lleguemos tarde al diagnóstico y constituir una pérdida de oportunidad de ventana terapéutica. En el caso de la esclerosis sistémica, la pesquisa de fibrosis pulmonar debe hacerse a todos los pacientes. Para otras enfermedades autoinmunes, se indican estudios según la presencia de determinados factores de riesgo, pero tampoco esperando manifestaciones respiratorias”, subrayó la Dra. Montoya.
NECESIDAD DE UN ABORDAJE INTEGRAL
La Asociación de Fibrosis Pulmonar Idiopática Argentina (AFIPIA) acompaña a pacientes y cuidadores a partir del diagnóstico, orientándolos en el acceso a especialistas, a rehabilitación respiratoria y a la cobertura de prestaciones; brinda asesoramiento para trámites administrativos y, desde septiembre, acompañamiento psicológico grupal e individual para pacientes y cuidadores (para entrar en contacto con AFIPIA, comunicarse al +54 9 11 3148-5516).
Para Vanesa Brizuela, referente de AFIPIA, “existen grandes diferencias según el lugar donde viva cada persona, sobre todo, en el interior del país, fuera de los grandes centros urbanos, no siempre hay acceso a los estudios necesarios o a tomografías realizadas con los protocolos adecuados”.
“Esta enfermedad puede afectar progresivamente actividades cotidianas como caminar, bañarse, vestirse o salir de casa. Por eso, hacen falta más centros especializados con equipos multidisciplinarios que puedan brindar un abordaje integral que incluya la rehabilitación respiratoria, que es clave para mejorar la calidad de vida”, indicó.
Las desigualdades territoriales pueden convertirse en barreras para acceder al diagnóstico oportuno, al tratamiento y al seguimiento especializado. Hasta ahora, los tratamientos antifibróticos disponibles lo que hacen es enlentecer la pérdida de función pulmonar, pero sin revertir el daño producido y no ha habido avances terapéuticos en más de una década, pero continúa la investigación y el desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas, alguna de las cuales se estima que inclusive extiende la sobrevida de los pacientes.
De todos modos, para los expertos, los avances científicos deben ir acompañados de otra meta igual de importante: que el paciente sospeche ante la aparición de síntomas y realice una consulta médica a tiempo: “No queremos que alguien deje de caminar, de salir o de hacer su vida porque piensa que quedarse sin aire es parte del paso del tiempo. La falta de aire persistente debe estudiarse. Cuanto antes podamos entender qué está ocurriendo en el pulmón, antes podremos definir qué necesita y ayudarlo de la mejor manera”, concluyeron.
Agencia NA






