Buenos Aires, 30 septiembre (NA) – La escritora y dramaturga argentina Carla Maliandi presenta Hotel Cosmos, una novela que parte de una muerte inesperada para internarse en el duelo, la fe y los territorios desconocidos que pueden persistir incluso dentro de los vínculos más íntimos.
La historia sigue a un hombre que acaba de perder a Franca, su esposa, quien muere alcanzada por un rayo en la terraza de la casa que compartían. Poco después, encuentra una agenda con una serie de anotaciones ambiguas que lo llevan a sospechar que ella atravesaba una crisis existencial y religiosa que él desconocía. La pérdida adquiere entonces otra dimensión: a la ausencia se suma el derrumbe de la imagen que había construido de su vida en común.
Instalado en una habitación del Hotel Cosmos, en Constitución, el protagonista sigue las pistas dejadas por Franca y busca comprender el significado de aquellas citas, saber si su esposa esperaba encontrar a Dios y reconstruir aquello que ya no puede preguntarle. La pesquisa avanza entre recuerdos, testimonios, silencios y malentendidos, sin ofrecer una verdad definitiva.
El barrio porteño ocupa un lugar central en el relato. La estación, las iglesias, los hoteles, las terrazas, el tránsito y los motores componen una geografía donde la búsqueda metafísica se cruza con la materialidad de la ciudad. El propio título reúne esas dos escalas: la habitación provisoria de un hotel y la aspiración de comprender un orden mucho más amplio.
El sonido también funciona como uno de los ejes de Hotel Cosmos. La novela nació, según Maliandi, a partir del ruido persistente de un motor frente a su casa, una frecuencia que durante la escritura terminó asociada con la ausencia y el duelo.
Nacida en 1976, Maliandi es escritora, dramaturga, directora teatral y docente, y realizó sus estudios de grado y posgrado en la Universidad Nacional de las Artes. Publicó anteriormente las novelas La habitación alemana (2017), traducida a cuatro idiomas, y La Estirpe (2021). En sus tres novelas, reconoce la autora, existe un hilo común: la perplejidad.
Agencia NA






