Buenos Aires, 4 octubre (NA) — El presidente de la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores (CIDOA) y de Hyundai Motor Argentina, Ernesto Cavicchioli, aseguró que el mercado automotor dio “un giro de 180 grados” durante la gestión de Javier Milei, con mayor apertura de las importaciones, más oferta y competencia.
Al mismo tiempo, advirtió que la baja de precios que hoy se observa en algunos vehículos podría ser transitoria y anticipó que, cuando se diluya la actual sobreoferta, “se van a acomodar para arriba”.
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Cavicchioli analizó el nuevo escenario del sector, marcado por el avance de las marcas chinas y el cupo para híbridos y eléctricos, y señaló qué variables serán determinantes para 2027.
La estabilidad del dólar, el nivel de ingresos y el acceso al financiamiento aparecen, según el empresario, entre las principales condiciones para sostener la demanda de 0 km.
A continuación, los principales tramos de la entrevista de Noticias Argentinas con Cavicchioli:
Noticias Argentinas: -¿Qué cambió en el mercado automotor desde que asumió Javier Milei?
Ernesto Cavicchioli: –Hubo un montón de cambios. Históricamente, cerca del 70% de lo que se vende en Argentina es importado. Durante el gobierno anterior esa relación se había invertido porque faltaban dólares y se limitaron muchísimo las importaciones. Para los consumidores, muchas veces la única alternativa viable era comprar un vehículo nacional.
Hoy el principal cambio es que se puede importar y todos pueden hacerlo en igualdad de condiciones. Antes había permisos de importación que manejaba el Gobierno y te daban un cupo de dólares para importar; eso no existe más. También se eliminó el impuesto PAIS y las dos escalas del impuesto interno.
Eso permitió tener listas de precios más lineales, más variedad de modelos y más competencia, no solo entre fabricantes sino también entre importadores. Además, se agregó el cupo de autos híbridos y eléctricos. Si te lo resumo: 180 grados.
-¿Qué está pasando con los autos chinos y ese cupo?
–Las marcas chinas son supercompetitivas. Tienen escala, el mercado más grande del mundo, una capacidad enorme de producción y también subsidios. Pero además están en una guerra de precios en China. Están fabricando más autos de los que pueden vender en el mercado doméstico y tienen que salir a exportar.
En Argentina, el cupo genera una diferencia importante. Hoy están entrando vehículos electrificados sin pagar el arancel extrazona del 35%. Para una marca que queda afuera, esa diferencia es muy grande.
Nosotros planteamos un esquema según el tipo de tecnología, sin cupo y sin precio máximo. Que un eléctrico pueda entrar con arancel cero, un híbrido con una alícuota menor y un mild hybrid con otra reducción. El problema es que hay cosas que son inviables por el acuerdo comercial que Argentina tiene con Brasil.
-¿Qué puede pasar con los precios de los 0 km?
–En lo que es electrificación, creo que ya llegamos a un piso donde más no se puede bajar, viendo los precios a los que se están vendiendo y los costos.
Cuando fijás un precio de corte, como tenemos en este sistema, y la asignación se hace por unidad y no por dinero, las marcas van a tratar de maximizar el beneficio por unidad. Entonces, buscan traer el auto más cercano posible a los US$16.000 FOB.
Eso generó una sobreoferta en un segmento muy específico y se forma una mini guerra de precios. Ahora se juntaron el cupo de 2025 y el de 2026 y entraron muchos autos todos juntos, pero eso se va a diluir. Yo no creo que los precios bajen; creo que se van a acomodar para arriba. Hoy estamos, a mi entender, en los precios históricos más bajos teniendo en cuenta la tecnología del auto.
-¿Qué espera para el mercado automotor en 2027?
–Argentina es un país muy complejo. La dinámica cambia semana a semana, mes a mes, y la política condiciona un montón.
Ahora, que haya estabilidad del dólar es fundamental, porque cerca del 70% de los autos son importados y los autos que se fabrican en Argentina tienen entre 60% y 70% de piezas importadas. Entonces, el costo del auto está muy dolarizado. Que el dólar tenga un precio competitivo ayuda.
También importa que la gente gane más en dólares. Después podemos discutir si alcanza o no alcanza, porque también subieron tarifas, servicios y otros bienes. Pero, en principio, si los precios internacionales de los autos se mantienen y la gente gana más dólares, para aquellos que tienen capacidad de ahorro el 0 km se hace más accesible.
En términos históricos, veníamos de cuatro años con alrededor de 400.000 unidades por año en promedio, cuando un mercado más normal para Argentina debería estar entre 500.000 y 600.000 unidades. Hubo una compra diferida durante esos años y ahora parte de esa demanda se concretó.
Para este año, un buen número sería 650.000 unidades, un número lógico sería 550.000 y un número malo estaría cerca de 400.000.
-¿Qué necesita el sector para ser más competitivo y por qué siguen siendo más caros los autos en Argentina?
–Hay un montón de cosas. Si se baja el arancel extrazona –que hoy está en 35%– para todos al 20% o al 15%, eso se traslada automáticamente al precio. No digo que haya que llevarlo a cero de un día para el otro. Creo que tiene que haber un plan.
También se puede avanzar en reducir el costo de la patente. Para mucha gente, el problema de tener un auto es el costo mensual. Ahí tenes combustible, mantenimiento, patente y seguro.
Todavía siguen vigentes parte de las restricciones para las empresas. Nosotros no podemos abrir una carta de crédito a la vista para importar autos. Eso hace que el costo de financiarte sea más alto y ese mayor costo termina incorporándose al precio.
También está la tasa de estadística. Históricamente era del 0,5% y hoy sigue en 3%. Y después tenes Ingresos Brutos; en una pieza fabricada localmente puede pasar por tres o cuatro facturas y ese costo se va sumando.
Los autos son más caros por el arancel, por el IVA, por Ingresos Brutos, por la tasa de estadística y por costos logísticos que no hay en otros lados.
Cuando hay competencia no tenes tanta posibilidad de manejar los márgenes. Hay fábricas que compiten entre ellas y alrededor de 50 importadores. Nos matamos para vender. No es un problema de márgenes; es un problema de costos de Argentina.
-¿Qué balance hace de los cambios y qué falta hacia adelante?
–Yo destacaría lo bueno que se hizo. Siempre hay un montón por hacer. Se eliminó el impuesto PAIS, se eliminaron las dos escalas del impuesto interno y se bajaron costos que encarecían al sector.
Me parece que hay mucho más hacia adelante y hay que seguir. No nos podemos quedar acá, pero no me gustaría volver para atrás.
Obviamente, hay ciertas industrias que están sufriendo más que otras y también hay gente que quiere volver al pasado porque era más fácil ganar plata con un sistema más cerrado. Pero, desde la cámara que represento como presidente, muchos de los socios están muy conformes con estos cambios.
Agencia NA






