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Murió Maricarmen, símbolo de las protestas por la vivienda en España

Buenos Aires, 7 octubre (NA) — Maricarmen Abascal, de 87 años y símbolo de las protestas por la crisis de la vivienda en España que terminó provocando el adelanto de las elecciones generales, falleció en el hospital donde estaba ingresada, informó el Sindicato de Inquilinas de Madrid.

La mujer, con discapacidad y movilidad reducida, residente en el distrito madrileño de Retiro, había sido ingresada en el Hospital Gregorio Marañón desde hacía dos semanas tras no lograr revocar su cuarto intento de desalojo.

A pesar de que la presión social logró que el fondo inmobiliario que la expulsó diera marcha atrás y alcanzara un acuerdo con las instituciones, el Sindicato lamentó que esa solución llegara demasiado tarde.

“Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde”, señaló el Sindicato de Inquilinas, que calificó lo ocurrido como absolutamente evitable y denunció un proceso que definió como torturante, según informó el diario El Mundo y consignó Noticias Argentinas.

El desahucio se ejecutó el 23 de septiembre tras un prolongado litigio por un contrato de renta antigua que el padre de Maricarmen había firmado en 1956. La comisión judicial completó el procedimiento mientras centenares de personas se concentraban frente al edificio donde ella había vivido por más de 70 años.

Maricarmen fue sacada del inmueble en una camilla y trasladada en ambulancia al Gregorio Marañón, donde permaneció internada hasta su fallecimiento.

El caso derivó en movilizaciones de alcance nacional y un acampe en la Puerta del Sol que desembocaron en la convocatoria a elecciones anticipadas por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Además, el Gobierno aprobó dos reales decretos con medidas en materia de vivienda, conocidos políticamente como los Decretos Maricarmen, que fueron rechazados por el Congreso de los Diputados.

La crisis política posterior llevó al Ejecutivo a adelantar las elecciones generales al próximo 29 de noviembre. Las centrales obreras CCOO y UGT anunciaron también la convocatoria de una huelga general de 24 horas por la crisis de la vivienda.

“Los acontecimientos desencadenados ante la injusticia de su desahucio sin duda suponen un antes y un después en la historia de este país”, sostiene el Sindicato de Inquilinas, que cita una de las peticiones que Maricarmen: “Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro”.

Tras su desahucio, Maricarmen quiso agradecer públicamente el apoyo recibido durante los días anteriores y lanzó un mensaje a quienes habían acompañado su lucha por permanecer en su vivienda.

“No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya”, afirmó entonces.

La situación dio un giro pocos días después del desahucio. El 28 de septiembre, los representantes de Maricarmen y Urbagestión Desarrollo e Inversión SL, la empresa propietaria del inmueble, alcanzaron un acuerdo para que la mujer pudiera regresar a la que había sido su vivienda durante más de 70 años. La negociación contó con la mediación del Ayuntamiento de Madrid.

Maricarmen aceptó finalmente la propuesta mientras permanecía ingresada en el Gregorio Marañón y manifestó su deseo de recibir el alta cuanto antes para regresar a su domicilio.

Sin embargo, hoy se conoció la noticia de su fallecimiento.

La mujer se convirtió en un ícono que llenó plazas por toda España. El lema “Todos somos Maricarmen” se leía en carteles y camisetas. Siempre repitió que su sueño era morir en la habitación donde había visto fallecer a su padre y a su madre, donde vivió, hasta el desalojo, sus últimos 71 años, recordó el diario El País.

Antes de dejar su casa, entre cajas, Maricarmen recordaba cada rincón de su piso como si fuera una extensión de sí misma. “Aquí tengo todos mis recuerdos. Mi papá murió muy joven, en el año 60, con 51 años. Y mi mamá murió en 2005, en esta casa. Yo he vivido aquí desde el año 56 hasta el día de hoy”. Cada pintura y objeto de colección de su mesita de té le traían recuerdos de una vivencia de la que no quería despedirse.

Agencia NA