Buenos Aires, 13 octubre (NA) — El árbitro Nicolás Lamolina, quien fue protagonista del escándalo que ocurrió en el empate sin goles entre All Boys y Godoy Cruz cuando anuló un penal cobrado luego de que le mostraran un celular con la jugada, explicó: “Si llegaba a aparecer mirando el celular, todo el mundo podía pensar que mi decisión iba a ser revocada o modificada por esa situación”.
El hecho más insólito de la jornada ocurrió cuando el árbitro sancionó penal en favor del equipo mendocino por una presunta infracción de Iván Zafarana sobre Axel Rodríguez.
Indignados por la determinación, los futbolistas del “Albo” rodearon a la autoridad y le exhibieron la repetición de la jugada desde un dispositivo móvil para evidenciar que el contacto había sido fuera de los límites del área grande.
Tras una deliberación que paralizó las acciones durante 22 minutos, Lamolina dio marcha atrás, anuló el penal y concedió tiro libre directo, el cual no trajo consecuencias en el marcador
Por esta situación, Lamolina calificó como “gravísimo” que hubiese hecho contacto visual con la pantalla del dispositivo móvil o con el dirigente de All Boys y, con esa imagen, cambiar la decisión.
Por otro lado, el árbitro explicó cómo desde su perspectiva tomó la decisión de marcar el punto penal: “Esa primera decisión, para mí, Safanana se arroja con uso de fuerza excesiva y de manera grave; la sanción es sobre la línea, con lo cual merecía ser sancionada con penal”.
A su vez, brindó detalles de cómo comenzó a dudar de la primera decisión: “El asistente Méndez me menciona que, por la posición que tiene y por el ángulo que percibe, era muy al límite y que por ahí no le convencía mucho la situación de penal”.
Tras mencionar el comentario del asistente en el lateral, afirmó cómo quería accionar antes de que se le arrimaran jugadores y dirigentes: “Lo único que quería era hablar con mi compañero, con mi asistente, el cual me iba a mencionar que, para él, era fuera del área y que, con su perspectiva, yo necesito —debo— acompañar porque es mucho mejor que la mía, teniendo en cuenta que yo vengo detrás de los jugadores; él tiene una posición de privilegio adentro y afuera del área. Después se presentó esa situación en la cual ingresó una persona que tuvimos que identificar con la policía”.
Por último, describió cómo determinó que la primera decisión debía ser revocada: “Una vez que logramos recomponer el tema, era tener esa comunicación que yo necesitaba con él. ¿Qué tan convencido estaba de lo que había visto? Más allá de que terminan los dos incluso sobre la línea de adentro, que en el momento del contacto él lo visualiza fuera. Obviamente, entendiendo desde el punto de vista del trabajo en equipo y las perspectivas de cada uno, confió en lo que él dijo y reanudamos con tiro libre”.
Agencia NA






