Buenos Aires, 15 octubre (NA) — La deuda bruta de la Administración Central registró un incremento del 0,35% en septiembre, según el último informe publicado por la Secretaría de Finanzas de la Nación.
Con esta suba el stock global trepó a los US$ 486.628 millones, de los cuales US$ 484.124 millones se encuentran en situación de pago normal.
El avance mensual estuvo impulsado de forma exclusiva por factores de valuación contable, principalmente debido a los ajustes en los títulos públicos en pesos que capitalizan intereses al vencimiento y el rezago del tipo de cambio frente a la inflación.
El comportamiento de la deuda durante el noveno mes del año respondió a dos dinámicas contrapuestas según el tipo de denominación de los activos. Por un lado, las obligaciones en moneda extranjera registraron una baja de US$ 1.841 millones, explicada principalmente por los pagos netos que se realizaron a diversos organismos multilaterales y bilaterales de crédito.
Por el otro, el endeudamiento en moneda local experimentó un fuerte incremento equivalente a US$ 3.573 millones. Este salto se originó por el efecto de la indexación sobre los bonos que ajustan por inflación o tipo de cambio, sumado a las nuevas colocaciones netas que el Tesoro convalidó en las licitaciones del mercado doméstico.
Como resultado de este proceso de conversión y financiamiento interno, la estructura de los pasivos estatales profundizó su sesgo hacia los instrumentos emitidos bajo ley local. Actualmente, la estructura de financiamiento de la Administración Central quedó distribuida en un 66,5% en moneda nacional y el restante 33,5% en moneda extranjera.
Esta composición refleja la estrategia oficial de reducir la exposición a los vaivenes cambiarios externos, aunque eleva de manera paralela la carga de indexación por el avance del índice de precios.
Al analizar la trayectoria de mediano plazo, el stock bruto de la Administración Central acumula un crecimiento de US$ 61.334 millones desde fines del año 2023.
Sin embargo, desde el equipo económico suelen matizar este indicador poniendo el foco en la medición de la deuda neta consolidada. Esta métrica alternativa depura las cuentas públicas al restar los depósitos disponibles del sector público en el sistema financiero e integrar el traspaso de los pasivos remunerados que antes pesaban sobre el balance del Banco Central y que ahora forman parte de las letras del Tesoro.
Bajo este enfoque integral que consolida el sector público, las estadísticas oficiales muestran una reducción real de US$ 6.713 millones en el mismo período acumulado.
Esta contracción neta le permite al Gobierno mantener estabilizada la relación total entre sus pasivos y el tamaño de la economía en torno al 52,3% del Producto Bruto Interno.
De esta manera, el Palacio de Hacienda busca sostener el superávit fiscal primario como la herramienta central para mitigar las necesidades de financiamiento y disipar los temores de sostenibilidad en el mercado local.
Agencia NA






