Buenos Aires, 16 octubre (NA) — La madre de la hija de Cristian ‘Pity’ Alvarez aseguró hoy que el músico “limpió la mugre del barrio”, tras haber asesinado a Cristian Díaz, durante su declaración ante el Tribunal en lo Criminal y Correccional Número 29 de la Ciudad de Buenos Aires, donde se tramita la causa.
La mujer dio una versión favorable hacia el ex integrante de ‘Viejas locas’ e ‘Intoxicados’, y aseveró que un grupo de delincuentes del barrio Samoré, en Villa Lugano, “lo volvían loco”, y remarcó la peligrosidad y la marginalidad del lugar.
“Robaban, iban armados, extorsionaban a la gente”, dijo, y luego -sin eufemismos- justificó el accionar de su ex pareja, quien “limpió la mugre del barrio”, tras pepetrar el crimen de Díaz, a quien asesino de cuatro tiros en julio de 2018. Y en esa línea, añadió que “la gente estaba contenta. Ese tipo era el chorro del barrio”.
Además, remarcó que ‘Pity’ “es bueno, y para nada agresivo”, a pesar de estar acusado de homicidio, mientras que el abogado del músico, Jorge Baños, sostuvo en declaraciones a la agencia Noticias Argentinas que su defendido “actuó en legítima defensa, o en todo caso en exceso”.
“Era él o el otro”, afirmó la mujer al intentar justificar a su ex novio, quien en su momento había dicho “era él o yo”, al referirse al episodio que terminó en la muerte de Díaz.
Por su parte, Marcelo Ainkman -otro de los testigos que declaró este viernes- coincidió con los dichos de la ex pareja de Alvarez y expresó que “era normal escuchar disparos en el barrio (Samoré)”, y que el músico habitualmente “era hostigado por los delincuentes en un contexto de violencia extrema”.
Alvarez, en tanto, siguió la audiencia en forma remota desde el centro de salud mental Colonial Solar, ubicado en Castelar, donde se encuentra internado, acompañado por sus otros dos abogados defensores: Sebastián Queijeiro y Luciana Comerci.
El debate se reanudará el próximo miércoles 21 de octubre a las 11.30 de manera presencial, pero el artista volverá a participar a través de una videoconferencia desde la clínica psiquiátrica.
EL CASO
La acusación sostiene que el artista asesinó de cuatro disparos a Díaz el 12 de julio de 2018 en el complejo habitacional Cardenal Samoré de Villa Lugano; después se dio a la fuga, descartó el revólver en una alcantarilla y concurrió al famoso boliche Pinar de Rocha, ubicado en la localidad bonaerense de Ramos Mejía.
“Era él o yo, y creo que cualquier animal hubiera hecho lo mismo”, expresó Álvarez ante los medios cuando se entregó a la Policía.
El intérprete de 54 años está imputado por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, cuya pena va de ocho a 25 años de prisión.
Agencia NA






