Buenos Aires, 18 octubre (NA) — La economía es la materia que hoy desvela a todo el Gobierno. Con las últimas cifras que no cierran, una parte del oficialismo se dedicó a dar diversas interpretaciones sobre lo que está sucediendo. A esos análisis, se suman las advertencias de especialistas sobre lo que puede pasar en el último trimestre.
En la pirámide del optimismo, pese a que la actividad económica cayó 2,9% en julio y encendió las alarmas sobre el desempeño del tercer trimestre, aparece el presidente Javier Milei. En sus últimas apariciones públicas negó cualquier inconveniente y ratificó las bondades de su modelo.
“Estamos en niveles máximos de PBI”, sostuvo el jefe de Estado y proyectó “cuatro años de crecimiento”. Y sostuvo, en la Cámara de Comercio de Estados Unidos el jueves, que no hay problemas de empleo con una tasa por debajo del 8%.
Pero hay funcionarios que no dan aval a semejante optimismo. En la primera línea oficialista, hay voces que dan cuenta que hay problemas. Que la micro “está golpeada pese a una macro ordenada”. Hay más: según supo Agencia Noticias Argentinas de parte de un miembro del Gabinete, en julio existió una reunión de Gabinete en la cual el Presidente anticipó ciertas dificultades pero con un arranque importante a partir de noviembre en materia económica.
Algo similar a lo que dijo el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo. El jefe de Hacienda declaró el 14 de abril de 2026 que los siguientes 18 o 20 meses serían “los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”. Sin embargo, ciertos cuadros técnicos y con conocimiento de los números de la recaudación impositiva de la gestión libertaria siempre observaron complejidades ante una economía con caída de consumo.
El problema es que todas esas previsiones de la Casa Rosada chocan con la realidad que ven los especialistas. Esta visión incluye un pronóstico para nada alentador: la aparición de una recesión técnica podría ser real.
Federico Filippini, economista jefe de Adcap, es uno de ellos. Según sus cálculos, serían necesarios incrementos mensuales consecutivos, a partir de agosto y cercanos al 3%, para evitar una contracción trimestral.
En la misma línea, Federico González Rouco, economista jefe de Empiria, sostuvo que, después del dato de julio, resulta muy difícil que la actividad no cierre el tercer trimestre en terreno negativo. Para revertir esa situación, estimó que sería necesario un crecimiento acumulado de alrededor del 6% entre agosto y septiembre.
Por su parte, Claudio Caprarulo, director de Analytica, calificó el resultado de julio como muy negativo y señaló que dejó poco margen para una recuperación durante el trimestre. En ese contexto, planteó que el escenario de una recesión técnica se convirtió en la hipótesis principal.
Gonzalo Carrera, economista senior de Equilibra, también advirtió que la caída profundizó la incertidumbre sobre el desempeño de la economía. A su entender, la evolución de los próximos meses será determinante para establecer si el retroceso responde a factores transitorios o si refleja un deterioro más persistente de la actividad.
Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, tiene otra mirada. Porque anticipó la posibilidad de un rebote durante agosto y una mejora posterior en septiembre. Sin embargo, consideró que la magnitud del repunte necesario hace poco probable que el tercer trimestre termine con un crecimiento respecto del segundo.
Agencia NA






