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Mito vs. Realidad: ¿Por qué Lula afirmó que los argentinos comen carne de burro?

Buenos Aires, 24 octubre (NA) – La frase lanzada por el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva durante el último debate televisivo —en la que afirmó que en la Argentina “la pobreza llegó al 40% y el pueblo come carne de burro”— generó un fuerte impacto político y encendió un debate inmediato a ambos lados de la frontera. Utilizada como un recurso retórico para cuestionar el modelo de ajuste económico de Javier Milei frente a su rival Flávio Bolsonaro, la declaración reabrió una discusión sobre la crisis del poder adquisitivo y los hábitos alimentarios locales.

Pero, más allá de la chicana electoral, ¿qué hay de cierto en esta afirmación y qué dicen los datos duros sobre el consumo de carne asnal en la Argentina?

LA PROHIBICIÓN LEGAL Y EL VACÍO EN EL CÓDIGO ALIMENTARIO

Desde el punto de vista regulatorio y sanitario, la realidad dista por completo de la imagen instalada por el discurso político:

* Fuera del circuito formal: En la Argentina no está permitida la comercialización de carne de burro para el consumo interno. El Código Alimentario Argentino y los organismos de control bromatológico no contemplan a esta especie dentro del listado de animales autorizados para faena y venta en carnicerías o supermercados.
* Infracción y clandestinidad: Al no existir frigoríficos habilitados, protocolos sanitarios ni cadenas de trazabilidad para esta especie, cualquier intento de venta de este producto fuera de las normativas vigentes constituye una infracción sanitaria grave y un riesgo de fraude o perjuicio a la salud pública. Relevamientos en mercados de Buenos Aires y grandes centros urbanos confirman que no existe oferta de este tipo en las góndolas.

¿DE DÓNDE SURGE EL DEBATE? CASOS AISLADOS Y CONSUMO MARGINAL

El trasfondo de la discusión no responde a una costumbre alimentaria de la población, sino a hechos sumamente acotados:

* Pruebas de nicho y anécdotas rurales: Meses atrás, algunos reportes periodísticos y casos aislados en puntos muy específicos del interior del país (como experiencias comerciales puntuales en la Patagonia o zonas rurales) reflotaron el tema de manera marginal. Esto desató polémicas mediáticas y rechazo de organizaciones de protección animal, pero sin escalar nunca al mercado masivo.
* Subsistencia andina: Especialistas en bromatología señalan que la ingesta de animales de tiro posee antecedentes remotos y circunscritos únicamente a comunidades de la Puna o sectores cordilleranos muy aislados, tratándose de un fenómeno cultural y geográfico ultra minoritario ajeno por completo a las grandes urbes.

LA VERDADERA RADIOGRAFÍA DEL PLATO ARGENTINO: MENOS VACUNO, MÁS POLLO Y CERDO

Si bien es cierto que la Argentina atraviesa un proceso de fuerte ajuste en el consumo interno de carne vacuna —con caídas en el consumo per cápita de asado y cortes tradicionales debido a la inflación—, el reemplazo proteico de los hogares se canaliza por vías convencionales y masivas:

* El auge del pollo y el cerdo: Ante la suba de precios de la carne bovina, los consumidores argentinos volcaron masivamente sus compras hacia opciones más accesibles como el pollo y el cerdo, cuyos niveles de participación en la dieta diaria se incrementaron notablemente.
* La utilización política del dato: Para los analistas internacionales, la frase utilizada en el debate presidencial funciona como una exageración hiperbólica que toma notas periodísticas de color o debates marginales de nicho para construir una narrativa de impacto electoral, utilizando la crisis argentina como argumento de confrontación en Brasil.

Agencia NA.