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Juicio por la masacre de Barracas: el imputado “estaba en sus cabales” cuando ocurrió el crimen

Buenos Aires, 22 mayo (NA) — El juicio por la denominada masacre de Barracas, en la que murieron tres mujeres y una cuarta víctima resultó lesionada, continuó este viernes en una audiencia donde declararon los dos policías que fueron los primeros en llegar a la escena y sostuvieron que el imputado, Justo Fernando Barrientos, “estaba en sus cabales” cuando habría perpetrado los asesinatos.

En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, la abogada querellante Luciana Sánchez relató que este viernes “se recordó cómo fueron los primeros pasos del procedimiento, y, sobre todo, la forma en que los uniformados tomaron intervención en el hecho”.

Tal como indicó la letrada, el efectivo Alascore “estaba en un patrullero; lo llamaron del 911 y lo desplazaron hasta ahí”. Mientras que “Retamar era un policía que estaba en la esquina y uno de los vecinos del hotel se acercó a buscarlo”.

“Después llegaron los bomberos y el SAME, evacuaron a las cuatro mujeres que habían sido quemadas, que fueron las únicas personas heridas por las llamas y que tenían la ropa quemada”, añadió la abogada sobre la segunda audiencia realizada en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.° 5 de la Ciudad de Buenos Aires.

En línea, marcó una diferencia fundamental: “Había otras personas que resultaron afectadas, pero de una forma mucho menor, por inhalación de humo, pero nada que comprometiera su integridad o su salud. Nadie fue internado, sino asistido en el lugar y en el Hospital Argerich, sin problemas graves. Fue como una cuestión más preventiva y del momento”.

Sobre el relato de los policías, la querellante reprodujo: “Recordaron que algunos vecinos les habían manifestado que había ‘conflictos’ entre el imputado y las víctimas”.

“Respecto al imputado, Barrientos, contaron que no estaba herido, sólo con una lastimadura en el cuello que los médicos indicaron que era autoinfligida y superficial, por lo que fue asistido en el Argerich y detenido esa misma noche. El hombre no estaba alcoholizado ni deliraba. Para la percepción de la policía, era una persona que estaba en sus cabales”, cerró Sánchez.

A Barrientos, de 70 años, se le endilga el presunto lanzamiento de una bomba molotov a la habitación que compartían las cuatro damnificadas durante la noche del 5 al 6 de mayo de 2024.

Inmediatamente, las víctimas comenzaron a sufrir quemaduras graves y el atacante golpeó a una de ellas; luego acudieron al sector de las duchas para mitigar las lesiones, pero Barrientos las prendió fuego una vez más y atacó a Andrea Amarante.

En tanto, Pamela Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa y Amarante fallecieron con el paso de los días, a la vez que Sofía Castro Riglos, de 49 años en ese momento, recibió el alta el 3 de junio en el Instituto del Quemado.

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