Buenos Aires, 22 mayo (NA) – La empresa aeroespacial SpaceX volvió a marcar un hito en la historia de la exploración espacial al completar con éxito las fases más críticas del lanzamiento de su megacohete Starship. Tras solucionar a contrarreloj los problemas técnicos que obligaron a suspender el intento de la noche anterior, la nave superó con éxito el punto de máxima resistencia atmosférica (Max Q) y ejecutó una espectacular separación de etapas mediante la técnica conocida como “hot staging”.
El camino hacia el despegue no estuvo exento de tensión. La empresa debió cancelar la misión original debido a una falla en un pequeño pasador de la torre de lanzamiento “Mechazilla” que no se retraía correctamente. Dan Huot, ingeniero de SpaceX, detalló que los equipos técnicos trabajaron toda la noche en la torre para soldar mejoras de hardware destinadas a reducir el movimiento del brazo eyector, además de ajustar el software de la cuenta regresiva en el segundo T-40 para evitar falsas alarmas que activaran pausas innecesarias.
La solución demostró ser un éxito total. Al llegar el reloj a cero, el gigantesco propulsor Super Heavy encendió en simultáneo sus 33 motores Raptor, desatando un rugido ensordecor que impulsó al vehículo más grande del mundo rumbo al espacio.
LOS HITOS CLAVE EN EL CIELO
Apenas ocho minutos después del despegue, el centro de control celebró el primer gran triunfo del día: superar el Max Q (máxima presión dinámica). Este es el momento del vuelo donde la estructura experimenta el mayor estrés físico, al combinarse la alta velocidad del cohete con la densidad de la baja atmósfera terrestre.
Inmediatamente después llegó el momento más esperado de la misión: la separación del módulo Starship y el propulsor Super Heavy. Tras dos minutos y medio de empuje, el Super Heavy apagó la mayoría de sus motores en la maniobra denominada “corte del motor principal” (MECO), al haber consumido casi todo su combustible.
Fue en ese instante cuando se activó el “hot staging” (separación en caliente), una maniobra que SpaceX define, en términos sencillos, como separar el cohete a “fuerza bruta”. En lugar de utilizar sistemas neumáticos tradicionales y delicados para distanciar los bloques, Starship encendió sus propios seis motores estando todavía acoplado, utilizando el propio gas de escape para empujarse y alejarse del propulsor.
INNOVACIÓN EN LA “VERSIÓN 3”
Este lanzamiento marcó además el debut de la Versión 3 del vehículo de SpaceX, la cual introdujo cambios estructurales clave precisamente en la zona de contacto de ambas etapas.
Según explicaron desde la compañía de Elon Musk, “una etapa caliente integrada reemplaza la anterior sección interetapa protectora de un solo uso”. Esta actualización de diseño no solo optimiza la resistencia durante la violenta separación, sino que está destinada a reducir drásticamente el reacondicionamiento que necesita el megacohete tras regresar a la Tierra, acercando a la empresa un paso más hacia la reutilización total y rápida de sus naves. #AgenciaNA






