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Asi era vivir Argentina en 1951, según Metro-Goldwyn-Mayer: calles empedradas sin semáforo, tranvías, carreras de veleros en miniatura y nostalgia vintage

Buenos Aires, 7 julio (NA) — En 1951, la productora estadounidense Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) realizó un cortometraje turístico sobre la Argentina que hoy se convirtió en un verdadero documento histórico. Filmado íntegramente en color, el material muestra cómo era el país en plena mitad del siglo XX, con imágenes de una Buenos Aires dominada por los tranvías, calles sin semáforos y edificios que todavía conservaban el aire de una ciudad en plena expansión.

La producción formó parte de una serie de documentales de viajes realizados por el estudio cinematográfico. Según la narración original, Buenos Aires era presentada como “la ciudad más grande de Sudamérica”, donde convivían las tradiciones europeas con una sociedad moderna que comenzaba a transformarse.

Más allá de algunas afirmaciones que hoy pueden resultar inexactas o propias de la mirada extranjera de la época, el valor del registro reside en las imágenes, que permiten observar escenas cotidianas prácticamente desaparecidas.

UNA BUENOS AIRES SIN SEMÁFOROS Y CON TRANVÍAS POR TODAS PARTES

Uno de los aspectos que más llama la atención del documental es el intenso tránsito porteño organizado sin la existencia de semáforos.

La narración asegura que la policía de Buenos Aires se enorgullecía de administrar el movimiento vehicular únicamente mediante agentes de tránsito, algo que, según el relato, convertía a la capital argentina en una metrópolis única en el mundo.

También aparecen:

* La calle Florida repleta de peatones.
* Los tradicionales tranvías recorriendo la ciudad.
* Calles empedradas con muy pocos automóviles.
* La Plaza de la República y el Obelisco.
* El Edificio Kavanagh como el rascacielos más alto del país.
* Antiguos colectivos y vehículos de época.

LOS LUGARES QUE MOSTRABA LA ARGENTINA DE 1951

El recorrido no se limitaba a Buenos Aires. El cortometraje buscaba presentar distintos paisajes argentinos como destino turístico.

Entre los escenarios elegidos aparecen:

* La casa de José de San Martín.
* Los parques públicos porteños.
* Una enorme piscina pública considerada entonces la mayor del mundo.
* El Hipódromo de San Isidro.
* El Hipódromo Argentino de Palermo.
* Los clubes náuticos del Tigre.
* El Delta y el transporte fluvial.
* Las pampas ganaderas.
* Pueblos pesqueros sobre la costa atlántica.
* Mar del Plata.
* Bariloche y la Cordillera de los Andes.

LA IMPORTANCIA DE LA CARNE Y EL CAMPO

El documental dedica un importante tramo a mostrar la actividad ganadera.

Las imágenes exhiben barcos transportando hacienda hacia la cuenca del Paraná y escenas rurales de las pampas, mientras la narración sostiene que la prosperidad argentina estaba estrechamente vinculada con la producción de carne vacuna.

Incluso afirma que pocos lugares del mundo ofrecían bifes de tanta calidad a precios tan accesibles como la Argentina de aquella época.

MAR DEL PLATA Y BARILOCHE, LOS GRANDES DESTINOS TURÍSTICOS

La película también refleja dos de los principales destinos turísticos argentinos.

Mar del Plata aparece como el balneario por excelencia, donde el casino y las playas eran las grandes atracciones del verano.

Bariloche, en cambio, es presentada como un centro turístico de montaña al que se podía llegar en pocas horas de avión desde Buenos Aires y donde hoteles de arquitectura alpina convivían con los paisajes de la cordillera.

UN VIAJE EN EL TIEMPO QUE HOY EMOCIONA

Más de siete décadas después, el cortometraje de Metro-Goldwyn-Mayer adquirió un valor que va mucho más allá del turismo.

Las imágenes permiten observar cómo cambiaron las ciudades, los medios de transporte, las costumbres sociales y la forma de vivir de los argentinos.

Tranvías circulando por las avenidas, policías dirigiendo el tránsito sin semáforos, funerales atravesando las calles, clubes sociales como centro de la vida cotidiana y una Buenos Aires de edificios bajos conforman un retrato que hoy funciona como una auténtica cápsula del tiempo.

Aunque algunas descripciones responden a la visión de los realizadores estadounidenses y no necesariamente reflejan con precisión todos los aspectos históricos del país, el registro sigue siendo uno de los testimonios audiovisuales más valiosos para descubrir cómo era la Argentina en 1951.

Agencia NA