Buenos Aires, 17 julio (NA) — La inminente llegada de inversiones colosales proyectadas en unos 48.000 millones de dólares para la costa de Río Negro, impulsadas por proyectos clave como la planta de gas natural licuado (Argentina LNG) y el oleoducto Vaca Muerta Sur, plantea un profundo desafío estratégico para la provincia: lograr que la histórica marea de recursos eche raíces en el territorio y evitar que la renta se fugue hacia otros grandes centros urbanos del país.
Así lo advierte un detallado informe elaborado por la consultora Praxis al que accedió Agencia Noticias Argentinas, el cual analiza el mapa de desarrollo para Viedma y el Corredor Atlántico rionegrino.
El estudio desglosa que, del flujo estimado, unos 30.000 millones de dólares se destinarán al megaproyecto Argentina LNG, 15.000 millones se asociarán al desarrollo global del gas natural licuado y otros 3.000 millones financiarán la concreción del oleoducto Vaca Muerta Sur.
“Nos planteamos un interrogante de cara al futuro: estas inversiones están llegando, pero ¿cuánto de esto va a poder convertirse en capital para la provincia?”, planteó la politóloga Eugenia Soler, directora de Praxis.
La especialista y docente advirtió de manera tajante sobre el peligro de un “escenario pesimista”, caracterizado por un bajo derrame local donde los contratos de servicios profesionales y de valor agregado terminen tercerizándose fuera de la región. “Si no actuamos rápido, corremos el riesgo de transformarnos en un simple enclave exportador”, alertó.
A pesar de que las terminales portuarias y las grandes infraestructuras industriales se ubicarán a varios kilómetros de distancia, el trabajo ubica a Viedma como la localidad con mayor potencial para capturar el valor de los megaproyectos. Esto se debe a que la capital concentra la mayor densidad institucional, científica, académica y gubernamental de la zona.
Sin embargo, para liderar este proceso, la ciudad debe sortear lo que el estudio denomina la “paradoja viedmense”. Según registros oficiales del Indec, Viedma ostenta una bajísima tasa de desempleo del 2,1%, situándose como la segunda más baja de la Argentina.
“Es un número fantástico, pero el gran desafío radica en que ese porcentaje está sostenido casi exclusivamente por el empleo público. El gran reto de la gestión es lograr volcar esa fuerza laboral hacia el sector privado de servicios calificados”, explicó Soler. Las oportunidades principales para los profesionales locales se concentrarán en ingeniería, agrimensura, gestión ambiental, consultoría técnica y un polo de servicios financieros e informáticos aplicados a la logística industrial.
El éxito del plan regional dependerá, según el análisis, de que las localidades del Corredor Atlántico y el Valle Inferior dejen de competir individualmente y funcionen bajo un esquema integrado con especificidades bien marcadas. Menciona a Sierra Grande, que se perfilará como el epicentro exportador de petróleo; San Antonio Este, que asumirá el rol de nodo para el procesamiento de gas; Valcheta que funcionará como el nexo logístico terrestre; y Viedma, que aportará el capital intelectual, financiero y tecnológico.
Por otra parte, el informe resaltó un factor estratégico habitualmente relegado: el rol del Valle Inferior y la zona de Conesa para garantizar la soberanía alimentaria de la masa de trabajadores que llegará a la región.
El sector agropecuario tiene una oportunidad histórica de convertirse en el gran proveedor de alimentos (frutos secos, ganadería, lácteos y horticultura intensiva) para todo el corredor hidrocarburífero, añadiendo valor en origen y consolidando a Río Negro como un nuevo faro del desarrollo patagónico.
Agencia NA






