Buenos Aires, 21 julio (NA) – La Obra Social del Estado Fueguino (OSEF) debió negociar una quita, un desembolso inicial y un plan de cuotas con la empresa Autofarma después de que la acumulación de deuda pública pusiera en riesgo el pago de salarios, el abastecimiento de medicamentos y la continuidad de una firma clave para los afiliados provinciales.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el entendimiento fue confirmado este lunes por el presidente de OSEF, Gustavo García, quien reconoció que las negociaciones demandaron aproximadamente dos meses y se concentraron especialmente en las obligaciones generadas por la provisión de medicamentos de alto costo.
El funcionario explicó que el acuerdo quedó estructurado sobre tres componentes: una reducción del monto reclamado, un primer pago y un esquema de financiamiento mediante cuotas. La fórmula permitirá que Autofarma pueda regularizar los salarios de sus trabajadores, recomponer stock y retomar una operatoria que había quedado seriamente condicionada.
La solución llegó después de una advertencia pública de la propia empresa. El 13 de julio, Autofarma sostuvo que OSEF y el Ministerio de Salud provincial mantenían una deuda exigible superior a $6.000 millones, situación que habría provocado por primera vez desde 1967 una demora en el pago de los haberes de su personal.
La compañía alertó además que estaban comprometidas las fuentes laborales, el suministro de remedios y su propia continuidad. Otra publicación periodística estimó en $4.000 millones la porción vencida correspondiente específicamente a OSEF, pero las autoridades no difundieron el monto final auditado ni el valor exacto sobre el que se aplicó la quita.
Esa diferencia obliga a actuar con cautela: los $6.000 millones fueron atribuidos por Autofarma al conjunto de obligaciones de OSEF y Salud, mientras que la cifra menor fue presentada como deuda vencida de la obra social. El acuerdo anunciado tampoco permite conocer cuánto pagará finalmente el Estado, qué porcentaje fue resignado por la empresa ni durante cuántos meses se extenderán las cuotas.
El problema excede una discusión comercial. OSEF administra la cobertura sanitaria de trabajadores públicos, jubilados y sus familias, por lo que una mora sobre medicamentos de alto costo puede afectar tratamientos que no admiten interrupciones ni demoras administrativas.
La crisis también alcanzó a trabajadores privados que dependían del pago estatal para cobrar sus salarios. El propio titular de la obra social reconoció que el entendimiento permitirá a la farmacia pagar haberes y volver a financiar su funcionamiento, una admisión que muestra hasta qué punto la deuda había trasladado el desequilibrio provincial a la estructura de su proveedor.
La responsabilidad política recae sobre el Gobierno de Gustavo Melella, bajo cuya órbita funcionan OSEF y el Ministerio de Salud. Aunque la obra social posee autoridades propias, el Ejecutivo define su marco financiero, conduce la política sanitaria y debe garantizar que los prestadores estratégicos no lleguen al límite antes de recibir una respuesta.
El acuerdo evita, por ahora, una interrupción más profunda. Sin embargo, cerrar una deuda mediante una quita no explica cómo se acumuló, qué controles fallaron ni qué recursos se utilizarán para cumplir el nuevo cronograma sin generar atrasos con otros prestadores.
La administración provincial deberá publicar el monto conciliado, la reducción aceptada, el pago inicial, la cantidad de cuotas y el impacto presupuestario. Sin esos datos, el anuncio funciona como una salida de emergencia, pero no como una rendición de cuentas.
OSEF logró impedir que el conflicto terminara en una parálisis del abastecimiento. El costo político permanece: la gestión de Melella reaccionó cuando una deuda estatal ya amenazaba medicamentos, salarios y puestos de trabajo, tres consecuencias que debieron ser prevenidas mucho antes de sentarse a negociar una quita.
Agencia NA






