Buenos Aires, 22 mayo (NA) – La gestión de Ramón Lanús en San Isidro quedó envuelta en un nuevo conflicto por el cierre y reorganización de la histórica Casa de la Juventud, un espacio cultural y educativo que funcionó durante 36 años y que ahora quedó en el centro de una protesta vecinal.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, estudiantes, docentes, exalumnos y vecinos realizaron una nueva manifestación frente al edificio de Don Bosco 47, donde denunciaron falta de respuestas del municipio y reclamaron definiciones concretas sobre el futuro del espacio.
El cierre golpeó especialmente a talleres que no pueden trasladarse como si fueran simples escritorios: fotografía analógica, piano y otras actividades que requieren laboratorios, acústica, materiales y equipamiento específico.
Desde la comunidad advirtieron que la reubicación parcial de algunas propuestas no resuelve el problema de fondo, porque la Casa de la Juventud no era apenas un listado de cursos, sino un espacio de pertenencia, formación y contención.
El conflicto deja una foto incómoda para Lanús: un municipio rico, con alta presión tributaria y discurso de orden, pero incapaz de sostener sin escándalo un espacio histórico para jóvenes, estudiantes y docentes.
La pregunta política es directa: si San Isidro no puede preservar una institución cultural de 36 años sin romperla en el medio del cuatrimestre, qué prioridad real tiene la educación comunitaria dentro del presupuesto municipal.
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