Buenos Aires, 5 junio (NA) –Una cría huérfana de elefante marino del sur (Mirounga leonina) volvió al mar en las costas de San Clemente del Tuyú esta semana tras pasar siete meses de rehabilitación en la Fundación Mundo Marino.
El ejemplar hembra fue rescatado el pasado 22 de octubre en Villa Gesell, luego de que su madre la abandonara pocas horas después del nacimiento, en un caso sin antecedentes similares registrados por dicha fundación.
Las causas exactas del abandono no pudieron confirmarse, pero todo indica que una perturbación humana habría generado una reacción de huida en la madre, dejando a la cría, con pocas horas de vida, completamente sola, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas.
“Las hembras de elefante marino rara vez abandonan a sus crías de forma voluntaria en los primeros días de vida, un período crítico en el que el vínculo es clave para la supervivencia del cachorro. En casos similares, trabajamos para generar perímetros de seguridad que eviten cualquier tipo de disturbio. En esa situación, quedó claro que hubo imprudencia humana”, explica Sergio Rodriguez Heredia, biólogo y responsable del Centro de Rescate y Rehabilitación de la Fundación Mundo Marino.
LA REHABILITACIÓN
Un equipo multidisciplinario, integrado por veterinarios, biólogos, técnicos y nutricionistas, desarrolló una fórmula experimental para intentar sustituir la leche materna, la cual se fue ajustando según la evolución de la elefantita.
Según relataron desde la citada fundación, las primeras semanas de rehabilitación fueron las más difíciles. Los esfuerzos se enfocaron en estabilizar su estado general, con hidratación constante, cuidados preventivos para evitar infecciones y monitoreo permanente de su sistema inmune. Al mismo tiempo, el equipo estaba muy atento al comportamiento del ejemplar, por lo que se realizaron turnos nocturnos para lograr reproducir la frecuencia natural de alimentación.
Además, se incorporó un peluche gigante como objeto de apego para brindarle contención. Todo el manejo fue diseñado para evitar que la cría asociara a los humanos con el alimento o el contacto afectivo, un aspecto clave para favorecer su reinserción.
A medida que fue creciendo, comenzó la transición y acompañamiento para que pudiera alimentarse sola. “Ese fue uno de los momentos más delicados de todo el proceso, porque teníamos que encontrar el equilibrio entre acompañar ese cambio sin comprometer su estado nutricional”, explica el veterinario Juan Pablo Loureiro. De esta maneram el equipo optó por introducir gradualmente pescado entero en el agua, respetando sus tiempos.
Una vez evaluada su evolución clínica y alcanzado el peso adecuado, el equipo pudo hacer lo que había buscado desde el primer día: devolverla al mar.
Tras pasar varias horas explorando el entorno, la elefantita comenzó a ingresar gradualmente al agua. Primero avanzó unos metros, luego regresó a la playa y, finalmente, atravesó una zona más profunda y desapareció mar adentro, relataron desde la fundación sobre el tierno rescate.
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