Buenos Aires, 9 junio (NA) — Un equipo de especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) reportó el hallazgo de un nuevo género y especie de paracrocodilomorfo: Shakajlura riojanensis, es decir, “lagarto bendito de La Rioja”, un reptil que vivió hace 237 millones de años.
El trabajo fue publicado hoy en la revista Papers in Palaeontology. Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, el hallazgo ocurrió en la Formación Chañares, ubicada en el Parque Nacional Talampaya, durante dos campañas paleontológicas realizadas en 2017 y 2018, y consistió en el descubrimiento de varios huesos del cráneo y del postcráneo, incluso piezas correspondientes a la cintura del animal.
Se trata del primer ejemplar del grupo que se describe en Argentina desde 1997.
CÓMO ERA SHAKAJLURA RIOJANENSIS, “LAGARTO BENDITO DE LA RIOJA”
Durante el Triásico Medio-Tardío, cuando todavía no existían los grandes dinosaurios carnívoros, los reptiles del grupo Paracrocodylomorpha –cuadrúpedos de entre 4 y 10 metros de largo–, parientes lejanos de los actuales cocodrilos, eran los mayores y más temibles depredadores.
En ese sentido, Shakajlura riojanensis llegó a medir 6 metros de largo y tenía un cráneo de 60 centímetros.
Un rasgo característico de este nuevo ejemplar es la casi nula presencia de ornamentación en el maxilar, el hueso de la quijada superior que lleva los dientes, como la que presentan los cocodrilos modernos.
Otra característica que vuelve único es la forma de un hueso de la mandíbula, el prearticular, que tiene diferentes proporciones comparado a todo el resto de sus parientes cercanos.
TRIÁSICO, LA EDAD DE LOS REPTILES
“El Triásico es un momento clave en la historia de la vida en la Tierra: comenzó luego de la Gran Mortandad, como se conoce a la extinción masiva más grande de la que se tenga registro –la del Pérmico superior, hace 252 millones de años– y es el primer período de la denominada ‘Edad de los reptiles’, es decir la Era Mesozoica. En ese sentido, los afloramientos de la Formación Chañares presentan un registro de interés mundial, porque incluyen ancestros de mamíferos, dinosaurios y cocodrilos”, explica Ariel Cardillo, becario doctoral del CONICET.
POR QUÉ ES IMPORTANTE EL HALLAZGO DE SHAKAJLURA
Desde el CONICET indican que la importancia del hallazgo de este ejemplar de paracrocodilomorfo es importante porque “nos cuenta sobre el origen de los cocodrilos, los únicos representantes del linaje que llegaron hasta la actualidad. Por otra parte, nos da información sobre cómo eran esas faunas triásicas posteriores a la extinción pérmica”.
Estos son considerados las ‘figuritas difíciles’, ya que se encontraron muy pocos ejemplares en comparación con otros grupos de animales de la misma época.
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