Buenos Aires, 21 julio (NA) – La Municipalidad de General Pueyrredon llegó a la mitad del invierno con una parte relevante de la costa de Mar del Plata administrada mediante concesiones vencidas, permisos precarios y depositarios, mientras varias licitaciones continúan pendientes y el intendente Agustín Neme todavía no presentó un cronograma integral para normalizar el frente marítimo antes de la próxima temporada.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el municipio posee 51 Unidades Turísticas Fiscales (UTF) distribuidas a lo largo de aproximadamente 47 kilómetros de litoral, cuya administración depende del Ente Municipal de Turismo y Cultura.
El relevamiento actualizado al 20 de julio mostró que el contrato del balneario Punta Iglesia, explotado por Balena Argentina S.A., venció el 30 de abril de 2026. El EMTURyC rechazó el pedido de prórroga, pero todavía resta conocer públicamente el esquema definitivo que reemplazará a esa concesión en uno de los puntos más visibles del centro marplatense.
A pocos metros, las ex Piletas Punta Iglesia permanecen bajo la figura de depositario, mientras Playa Bristol Popular también es administrada mediante ese mecanismo. La condición de depositario permite custodiar y sostener determinados servicios, pero no equivale a una concesión competitiva y definitiva.
En el sector norte, Playa Acevedo se encuentra igualmente bajo un depositario y recién tendrá apertura de ofertas el 11 de agosto. El Municipio fijó un canon oficial de $45 millones y una garantía equivalente al total de esa suma.
El llamado representa un avance, aunque llega después de intentos anteriores, controversias sobre las condiciones del pliego y extensiones transitorias. La última concesión había finalizado y el Ejecutivo descartó prorrogarla por antecedentes de sanciones e incumplimientos atribuidos al anterior explotador.
La situación se repite en otros puntos. Playa Cardiel, conocida comercialmente como Puerto Cardiel, funciona mediante un permiso precario hasta que se concrete una adjudicación definitiva, pese a que se encuentra en condiciones de ser licitada. Punta Cantera I permanece bajo un depositario y Faro Norte continúa con el operador actual hasta que se complete una nueva adjudicación.
No todas las concesiones costeras presentan problemas: numerosas unidades poseen contratos vigentes, ordenanzas específicas y fechas de finalización a largo plazo. La irregularidad política aparece en la acumulación de espacios importantes que siguen dependiendo de instrumentos transitorios.
Los permisos precarios y depositarios no son necesariamente ilegales. Son herramientas utilizadas para evitar que una playa quede abandonada cuando vence un contrato o se demora una licitación. El problema surge cuando la excepcionalidad se prolonga y pasa a reemplazar un sistema estable, transparente y competitivo.
El desorden no comenzó con Neme. Varias licitaciones y prórrogas fueron heredadas de la administración anterior, de la cual el actual intendente formó parte como concejal y referente oficialista. Sin embargo, desde diciembre de 2025 conduce el Ejecutivo y tiene bajo su órbita al organismo responsable de ordenar las UTF.
La gestión debe precisar qué servicios pueden prestar los depositarios, qué cánones abonan, qué obligaciones de mantenimiento poseen, qué controles recibieron y hasta cuándo continuarán en esa situación. También debe publicar un calendario para las unidades listas para licitar y definir el futuro de aquellas cuyos contratos ya finalizaron.
El tema no se reduce al negocio de los balnearios. En cada concesión se discute cuánto espacio permanece libre, cuántas unidades de sombra se autorizan, qué accesos públicos se garantizan, qué obras privadas se permiten y cuánto recibe la ciudad por la explotación de bienes municipales.
Esperar hasta las semanas previas al verano debilitaría los controles y volvería a colocar al Concejo frente a la presión de aprobar permisos de emergencia para evitar playas cerradas. Esa secuencia se repitió durante años y convirtió la precariedad administrativa en una modalidad de gestión.
Neme todavía dispone de meses para ordenar el mapa costero. Pero cada jornada sin definiciones acorta los plazos y fortalece a quienes ya ocupan los predios sin una adjudicación definitiva. Si la próxima temporada comienza con los mismos depositarios y permisos transitorios, ya no podrá hablarse de una herencia: será el sistema costero elegido por su propia administración.
Agencia NA






