Buenos Aires, 27 agosto (NA) – ¿Qué queda de un libro cuando deja el papel y empieza a vivir en otro soporte? Esa fue la pregunta que ordenó “Ecos de una nueva imaginación: de la literatura a las pantallas”, el encuentro que el escritor e investigador Martín Hadis condujo dentro de “Borges: ecos de un nombre”, la muestra que el Centro Cultural Recoleta dedica a Jorge Luis Borges a cuarenta años de su muerte.
Hadis, coautor de Borges profesor y uno de los especialistas que más ha indagado en los archivos personales del escritor, guió al público por la exposición y abrió una conversación sobre literatura, imaginación y tecnología: qué significan hoy la inteligencia artificial y las nuevas pantallas para una obra que, como la de Borges, ya había anticipado buena parte de esas preguntas sobre bibliotecas infinitas, dobles y máquinas de pensar.
“En un tiempo en el que la literatura parece alejarse cada vez más del papel, es muy valioso que existan marcas como LG que apuesten e inviertan en el arte y la literatura, y que hagan posible que estas obras también encuentren un lugar en las pantallas. La tecnología puede ser un nuevo espacio para que la cultura siga encontrando formas de llegar a las personas”, señaló Hadis durante la apertura.
Es una idea que Hadis viene desarrollando desde hace tiempo en distintos foros: que la tecnología no es una amenaza externa a lo humano sino algo que nos constituye desde siempre —”el primer animal que domesticó la humanidad es al ser humano”, suele repetir—, y que Borges, un siglo antes de que existiera la inteligencia artificial, ya se hacía muchas de las mismas preguntas que hoy nos hace ella: qué es la memoria, qué es una biblioteca, qué es pensar. Esa continuidad, más que una ruptura, fue el hilo conductor del recorrido en el Recoleta.
La actividad tuvo como escenografía una serie de televisores LG OLED integrados al recorrido, pensados como soporte para proyectar materiales de archivo y acompañar visualmente la conversación. El gesto de la marca, que impulsó el encuentro junto al centro cultural, fue puesto en ese lugar: no protagonizar la experiencia, sino sostenerla. “Nuestros televisores no son solo pantallas: pueden convertirse en portales hacia experiencias que invitan a reflexionar, participar y descubrir nuevas formas de expresión”, planteó Enrique Laffue, CEO de LG Electronics Argentina, al presentar la iniciativa.
UNA MUESTRA PARA LOS 40 AÑOS SIN BORGES
“Borges: ecos de un nombre” se inauguró en mayo en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta y puede visitarse, con entrada libre y gratuita, hasta el 30 de agosto. La curaduría general es de Rodrigo Alonso, Daniel Fischer y Maximiliano Tomas, con el aporte de un equipo de especialistas en el que participaron, además del propio Hadis, Lucas Adur, Gonzalo Aguilar, Germán Álvarez, Matías Bauso, Mariela Blanco, Pablo Gianera, Laura Rosato y Patricio Zunini.
La exposición reconstruye la figura de Borges a través de objetos personales, primeras ediciones, manuscritos, fotografías y memorabilia, e incluye una recreación del cuarto del departamento de la calle Maipú, en Plaza San Martín, donde vivió el escritor. El recorrido está organizado en núcleos temáticos —Buenos Aires, la poesía, las bibliotecas, el cine, la amistad, el amor, la presencia mediática— separados por una instalación textil del artista Pablo Lehmann, y se completa con una cronología, material audiovisual y un holograma animado que recrea la figura del autor.
En ese contexto, el ciclo curado con Hadis funcionó como una extensión natural de las preguntas que ya planteaba la muestra, pero mirando hacia adelante: un recorrido desde el libro hacia la pantalla, desde el soporte tradicional hacia nuevas formas de experimentar una obra. Antes de que se acabe agosto, todavía hay tiempo de recorrer “Borges: ecos de un nombre” en Junín 1930.
Agencia NA






